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Teoría de la disonancia cognitiva

¿Qué es la disonancia cognitiva?

La disonancia cognitiva es una de las teorías más influyentes de la psicología social. Se relaciona con la forma en que tendemos a corregirnos a nosotros mismos cuando nuestras acciones se desvían.

Los estudios sugieren que el concepto de “disonancia cognitiva” tiene la respuesta a la pregunta: “Si no me siento cómodo con lo que estoy haciendo, ¿debo cambiar mi creencia o cambiar mi comportamiento?” Esto tiene implicaciones para la forma en que gastamos y ahorramos, y explica por qué algunas compras no proporcionan el zumbido “sentirse bien” que otros hacen.

Hago lo que digo y hago lo que hago

La disonancia cognitiva describe el estado mental angustioso que las personas a menudo sienten cuando se comportan de maneras que no encajan con su propia imagen, o tener opiniones que no encajan con otras opiniones que tienen.

El concepto fue discutido en 1957 por el psicólogo social estadounidense Leon Festinger.

El razonamiento es que las personas desean ser consistentes y harán todo lo posible para asegurarse de que sus acciones se ajusten a sus creencias y opiniones. Esto sugiere que somos sensibles a las incoherencias entre nuestras acciones y creencias.

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Resolver un dilema de deuda personal

Si usted cree que está mal estar endeudado, por ejemplo, sin embargo, se encuentra gastando cada vez más en su tarjeta de crédito, la teoría dice que el reconocimiento de esta incoherencia causará sentimientos negativos, y esto lo motivará a resolverlo.

Esta resolución se llevará a cabo de una de tres maneras básicas:

1: Cambias de creencia (“está bien estar endeudado”),
2: Usted cambia sus acciones (reduciendo sus gastos o deudas),
3: Usted cambia la percepción de sus acciones (“todo el mundo tiene una tarjeta de crédito en estos días; esto no es deuda real”).

Disonancia cognitiva en los mercados de acciones

La disonancia cognitiva se encuentra en otras áreas de la toma de decisiones financieras más allá del gasto. En un estudio de William Goetzmann y Nadav Peles en el Journal of Financial Research, los investigadores muestran que incluso los inversores altamente informados y exitosos tienden a alterar irracionalmente su percepción de su desempeño de inversión cuando el rendimiento es pobre.

En otras palabras, los inversores revisaron sus actitudes sobre las acciones en un esfuerzo por conciliar la contradicción entre los malos resultados de las acciones y su propia imagen como un “buen inversor”.

El apoyo a la teoría se puede encontrar incluso en estudios del cerebro. En la revista Nature Neuroscience Vincent van Veen y sus colegas investigaron la base neuronal de la disonancia cognitiva utilizando escáneres cerebrales.

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Mientras estaban en el escáner, se les pidió a los participantes que argumentaban que estar atascados en la máquina era de hecho una experiencia agradable (no lo es).

Esto significaba que los participantes experimentaban disonancia cognitiva entre lo que decían y lo que sentían.

Sus reacciones demostraron que aquellos que se les pidió que dijeran que disfrutaban de la experiencia realmente disfrutaron de estar en la máquina más, sugiriendo que la disonancia cognitiva experimentada les hizo cambiar sus creencias sobre la experiencia.

Lecciones prácticas de la teoría

Un mensaje clave de la investigación es reconocer que tenemos un deseo de coherencia entre nuestras acciones y nuestras creencias. Y debemos tener esto en cuenta a la hora de decidir cómo comportarse.

Al igual que con toda decisión financiera, una cuidadosa planificación y reconocimiento de que nuestras emociones y psicología afectan a cómo nos comportamos es un paso crucial para garantizar que no seamos víctimas de comportamientos irracionales.

Una idea es que si comienzas a tomar decisiones financieras que no encajan con tu propia imagen, cambias tu comportamiento, y no cómo te ves a ti mismo.

El peligro de cambiar la forma en que te ves para encajar con tus acciones es el riesgo de tomar malas decisiones financieras en los años venideros.

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