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Baile en silla de ruedas Historia de Ricardo y Stefany

Discapacidad y Danza Historia de Ricardo Bautista y Stefany Michelle

El mes de septiembre pasado, estos talentosos jovencitos participaron en un certamen que reúne a los mejores bailarines del orbe en la ciudad de San Petersburgo, Rusia; en donde obtuvieron el segundo lugar dejando en alto a su tierra natal, México.

A los 8 años Ricardo empezó a practicar danza en silla de ruedas. Lo hizo ya que tenía el firme propósito de ser el chambelán de su hermana Jessica en fiesta de 15 años.

Durante un año entrenó, para ser el primero en entrar a la pista para bailar con su hermana, el en su pequeña silla de ruedas y ella de pie con su hermoso vestido crema y ampón.

Sonia Mendoza, entrenadora estatal de danza deportiva los capacitó para el tan esperado día. LA entrenadora conocía a Ricardo des de la edad de 5 años en que su madre empezó a llevarlo al Centro Paralímpico Mexicano,  en donde jugaba basquetbol, a dos horas de distancia.

Después, Ricardo comenzó a incorporarse de manera formal al baile en silla de ruedas en el Centro Paralímpico, sede de la Federación de Deportes en Silla de Ruedas. Ahí conoció a Stephani, una niña de siete años y sin discapacidad que estudiaba para ser bailarina. Ella comenzó a interesarse por el baile con niños en silla de ruedas. Desde entonces comenzaron a ser pareja de baile.

Hoy Stephani y Ricardo tienen 14 y 15 años, respectivamente, y desde 2009 se han colocado en el mapa mundial del baile en silla de ruedas al refrendar su liderazgo en los campeonatos internacionales en esa categoría en Holanda y en Rusia; además de las competencias nacionales y estatales, y las diversas Paralimpiadas en varios estados de México.

Hoy ya son campeones estatales y nacionales en danza en silla de ruedas. Ricardo quiere ser bailarín profesional, Stephani también. ¿Cómo negar que estos son dos jóvenes mexicanos de excepción de los que poco se habla?

“Lo que nos distingue es que somos alegres, y eso les gusta a los jueces, quienes además califican técnica, ritmo, y conexión en las coreografías”, dice Ricardo, un joven con gran capacidad expresiva, no sólo al bailar, sino a través del lenguaje.

Ricardo nació con las piernas flácidas e insensibles debido a una enfermedad llamada mielomeningocele, que es provocada por falta de ácido fólico durante el embarazo materno. Ha sido intervenido en diversas ocasiones en el Hospital Shriners para Niños, que también le ha facilitado la silla de ruedas que utiliza y otros apoyos. Actualmente estudia la secundaria abierta y vive en un pequeño cuarto de azotea junto a sus padres, dos hermanas, un cuñado y un bebé, su primo.

Fue a través de un reportaje firmado por Rebeca Jiménez en EL UNIVERSAL, que Ricardo obtuvo la silla de ruedas con la que baila. Adriana Reguenga, actriz e imitadora de Tatiana, fue quien donó esta silla. Fue Adriana quien lo llevó también, por primera vez, a conocer el mar.

En 2009, Ricardo, con 12 años, y Stefani, con 11, ganaron el primer lugar en la categoría “Latin” y el sexto en baile estándar en la Copa Mundial de Danza Deportiva sobre Silla de Ruedas, en Holanda.

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La mamá de Ricardo —que prefiere omitir su nombre— comenta que durante el primer viaje internacional de Ricardo, él no paraba de llorar al regresar a México. En ese momento dijo que Holanda estaba muy lejos, que había extrañado mucho a su familia durante su ausencia, y que había traído medallas. “De hecho, las traía colgadas al cuello y no se las quería quitar ni para dormir o bañarse”, dice su madre.

En seguida, Ricardo comenta que recibir estos premios ha significado adquirir seguridad en sí mismo, pues en varias ocasiones ha sido discriminado por sus compañeros de escuela y en la calle.

“La gente suele decir, ‘pobrecito niño’ cuando me ven pasar” y yo digo y pregunto: ¿pobrecito de qué? Si yo soy como la gente de pie. Exactamente igual. Yo no soy un hombre limitado”, asegura.

Para trasladarse a la Ciudad Deportiva, donde está el Centro Paraolímpico, Ricardo y su mamá requieren de dos horas de camino cada martes, jueves y sábado.

Para su madre, el último de sus hijos ha significado un motivo de orgullo, “porque ha demostrado ser un joven con fortaleza, que ha dado testimonio de que la discapacidad no es impedimento para lograr nuestros objetivos”.

“Siento el deseo de hacer las cosas cada vez mejores y superar a los demás competidores”, dice Ricardo, “y la perfección es un ideal que perseguimos y compartimos”, agrega Stephani en entrevista con EL UNIVERSAL. “Me gusta mucho bailar con Ricardo”, dice esta jovencita de gran belleza estética.

Su autoexigencia como competidores es elevada, entrenan cuatro días a la semana, y van cumpliendo con sus metas con un universo propio de reglas y rutinas de baile, para así competir con jóvenes de potencias mundiales en danza sobre silla de ruedas como lo son Polonia, Rusia, Ucrania y Holanda.

El pasado 3 y 4 de septiembre del presente año, estos jóvenes asistieron al certamen que reúne a los mejores bailarines del orbe en San Petersburgo, Rusia. Trajeron un segundo lugar para México al ritmo de samba, chachachá, rumba, paso doble, low foxtrot, vals inglés, quick step, y tango. Ellos bailan todos estos estilos, y ganaron en Rusia con el estilo Standart, que incluye paso doble, low foxtrot, vals inglés, y quick step.

Esta fue la primera vez que una pareja de niños representó a México en el campeonato mundial de danza sobre silla de ruedas.

Para Ricardo, sus entrenadores Antonio Medina y Alfredo Espinoza son un ejemplo: Antonio está en silla de ruedas y baila, y Alfredo, también con discapacidad es presidente de la Asociación de Silla de Ruedas.

En el pasado el padre de Ricardo no lo apoyaba en el proyecto de baile en silla de ruedas; mas con el paso del tiempo y el éxito de su hijo, ahora él lo traslada en su taxi hacia el aeropuerto cuando tiene competencias internacionales y lo lleva a sus consultas médicas.

Para Claudia Bernal, mamá de Stephani, ha sido muy importante que su hija se integre a otras comunidades, y no discrimine a quienes tienen discapacidad. Define a su hija como una joven sumamente sensible.

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A su vez, Mari Carmen Legaspi, entrenadora de ambos jóvenes y fundadora de Danzalud, define la danza deportiva en silla de ruedas como una adaptación de diferentes bailes de salón (Latinos y Standard) al movimiento en silla de ruedas.

“Es una forma terapéutica que utiliza el movimiento y la danza para la rehabilitación de personas con limitaciones y discapacidades físicas, en un proceso que promueve la integración física, síquica y afectiva de un individuo”, comenta la entrenadora.

La danza y su valor terapéutico

Mari Carmen Legaspi es miembro profesional de la American Dance Therapy Asociation Inc. Estudió la carrera técnica en Danza Terapéutica y en Diseño Coreográfico con Orientación en Danza Contemporánea en el Centro Universitario de la Danza del Estado de México de 1989 a 1992. En el 2000 obtuvo la maestría de Arte en Danza Movimiento Terapia en el Laban Centre, City University de Londres, Inglaterra. Es clasificadora e instructora de danza dfeportiva sobre silla de ruedas.

Legaspi ha trabajado con la rehabilitación a través del arte y el movimiento, desde un lugar que ella describe como un mundo de posibilidades donde decididamente los alumnos mantienen la esperanza y el esfuerzo por vencer la discapacidad.

“En México la danza deportiva en silla de ruedas está reconocida por el Comité Internacional Paralímpico; pero no está en el calendario paralímpico o juegos paralímpos de invierno o de verano en el mundo, lo cual redunda en que no es un deporte que reciba el apoyo que requeriría en México”, alerta Legaspi, ante lo que define como una contradicción.

Por último admite que le preocupa que Ricardo descuide sus estudios por la dificultad que tiene para trasladarse a la escuela. “Él tiene 15 años y está en sexto de primaria, y no quisiera que por el baile falte a la escuela”, afirma.

Ricardo también presentó hidrocefalia al nacer, que es la acumulación excesiva de líquido cefalorraquídeo (LCR) en el cerebro. La acumulación excesiva de LCR ocasiona una presión potencialmente perjudicial en los tejidos del cerebro.

“La danza ha sido fundamental para que este joven que tiene una válvula que le drena el cerebro, tenga también una rehabilitación neurológica a través de las rutinas y las secuencias que tiene que memorizar, y que contribuyen a que esta válvula no se inflame.

“Cada vez que Ricardo logra una rutina de baile él se siente hábil, capaz, y lo vive con un gran sentimiento de logro y éxito personal, aspecto que no ha ocurrido con el aprendizaje en la escuela donde le es difícil aprender ritmo que sus demás compañeros”, concluye la especialista, quien los entrena a la par que Sonia Mendoza para que en marzo del próximo año Stefani y Ricardo participen en el Certamen Internacional de Baile en Silla de Ruedas en Holanda.

“¡Queremos y vamos a traer el primer lugar para nuestro país. Queremos cambiar la mala imagen de nuestro país en el extranjero y lo haremos a través del baile!”, aseguran los jóvenes a la par.

Fuente: http://www.eluniversal.com.mx/nacion/192533.html