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Espondilitis Anquilosante – Enfermedad reumática de la columna vertebral

Es una enfermedad reumático inflamatoria, pertenece a las llamadas enfermedades autoinmunes (Normalmente el sistema inmunológico protege el organismo de las infecciones, en las enfermedades autoinmunes el sistema ataca al propio cuerpo) y afecta principalmente a las articulaciones entre las vertebras, que van soldándose poco y reduciendo la movilidad del paciente.

Es de orígen desconocido y están incluidas dentro de las espondiloartropatías, se presenta más en hombre que en muejes y suele ser hereditaria.
Las espondiloatropatías incluye a la artritis reactiva, la artritis psoriásica, y la inflamación intestinal, incluida la colitis ulcerosa y la enfermedad de Crohn. Afecta principalmente a la columna vertebral, a los ligamentos, inflamación denominada entesitis de la musculatura esquelética, en especial en la zonas cervical, lumbar, y la articulación iliosacral o sacroíliaca, pero puede afectar también otras articulaciones del cuerpo como la cadera, rodillas, hombros y el talón de Aquiles. Durante el desarrollo de la enfermedad pueden aparecer también inflamaciones oculares en el iris (iritis), en la úvea (uveítis), causando migraña y fotofobia. También pueden ser afectados otros órganos como los riñones y pulmones.

Síntomas.- La enfermedad comienza con un lumbago que aparece y desaparece.

  • El dolor y la rigidez son peores en la noche, en la mañana o cuando no se está activo.
  • El dolor mejora particularmente con ejercicio o actividad.
  • El dolor de espalda puede comenzar en las articulaciones sacroilíacas (entre la pelvis y la columna). Con el tiempo, puede comprometer toda o parte de la columna.
  • Se puede perder movimiento o movilidad en la columna lumbar y es posible que usted no sea capaz de expandir completamente el tórax, debido al compromiso de las articulaciones intercostales.
  • La fatiga también es un síntoma común.
  • Otros síntomas menos comunes abarcan:
  • Inflamación de los ojos o uveítis
  • Dolor en los talones
  • Rigidez y dolor en la cadera
  • Dolor e inflamación articular en los hombros, rodillas y tobillos
  • Inapetencia
  • Fiebre leve
  • Pérdida de peso
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Prevención.- Es necesario educar al paciente con espondilitis anquilosante. Así, tiene que aceptar sus limitaciones para evitar una mala evolución de la enfermedad y mejorar su calidad de vida. Existen unas pautas o normas que tiene que seguir:

  • Evitar las malas posturas.
  • No utilizar fajas o corsés que inmovilicen la columna.
  • No estar demasiado tiempo en la cama o sentado. – No coger demasiado peso.
  • No fumar para no perjudicar la función respiratoria.
  • Darse una ducha matinal para relajar los músculos y aliviar la rigidez matutina.
  • Hacer ejercicio físico moderado a diario.

Diagnósticos.-El diagnóstico de la espondilitis anquilosante suele realizarse mediante una anamnesis (historial médico) y una exploración física. Si el reumatólogo sospecha que el paciente padece una espondilitis anquilosante se realizará una radiografía de la columna vertebral y de la pelvis. Los análisis de sangre y orina pueden ayudar a apoyar el diagnóstico por ejemplo, manifestando la presencia en sangre del antígeno HLA-B27, o pueden determinar la intensidad mayor o menor del proceso inflamatorio que sufre el paciente.

Tratamientos

  • Antiinflamatorios: consiguen aliviar el dolor y reducir o suprimir la inflamación articular, lo cual permitirá una mejor calidad de vida del paciente, y evitará que se produzcan molestias durante el descanso nocturno.
  • Analgésicos: Se utilizan para aliviar el dolor
  • Sulfasalacina: puede ser beneficiosa en los casos más graves
  • Metotrexato: Se utiliza fundamentalmente para detener las artritis de las articulaciones periféricas.
  • Rehabilitación: es esencial que los individuos que padecen espondilitis anquilosante realicen los ejercicios físicos recomendados por el reumatólogo. Así, debido a que la enfermedad suele provocar una deformación de la columna vertebral (curvatura hacia delante) es conveniente que el paciente practique deportes que fortalezcan la espalda. Sin duda, el mejor ejercicio para ello es la natación. Asimismo, los ejercicios respiratorios aumentarán la capacidad pulmonar.
  • Cirugía: solo en algunas ocasiones, cuando las articulaciones están muy dañadas y se ha perdido la movilidad, es necesaria la intervención quirúrgica.
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Otros datos.- La espondilitis anquilosante suele producir brotes sucesivos de dolor lumbar, con o sin síntomas de artrítis (en hombros, caderas, rodillas o tobillos) o de inflamación en los puntos de unión de tendones y ligamentos al hueso. Durante las fases en las que la enfermedad remite, el paciente no presenta síntomas de la enfermedad y puede desempeñar las actividades que le exige su vida cotidiana. Sólo aquellos pacientes cuya cadera se vea afectada o desarrollen anquilosis entre las vértebras pueden sufrir pérdidas más o menos graves de la función articular.

Fuente: http://salud.discapnet.es

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