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Oscar Pistorius – Poder participar en los Juegos Olímpicos sería una bendición

El velocista Paraolímpico de orígen Sudafricano Oscar Pistorius,  espera poder particiar en los Juegos Olímpicos, Londres 2012, para ello competirá contra los mejores atletas el 2011 con la finalidad de lograr la clasificación a dicha competencia.

Oscar considera que sus prótesis no le brindan ninguna ventaja ya que si fuera así no competiría.

“He tenido la suerte de participar en los Juegos Paralímpicos, pero si pudiera ir a los Olímpicos sería una bendición. Soy un deportista, me da igual contra quien corro porque mi preparación y mi concentración es la misma”, afirmó durante su conferencia en la ‘I Semana del Deporte Inclusivo’, que tuvo lugar en el estadio Santiago Bernabéu.

El campeón paralímpico de 100, 200 y 400 metros es consciente de que competir en los Juegos será “difícil”, pero confía en ser “lo más fuerte que pueda”. “Ir a Londres sería una gran oportunidad y un hito en mi carrera. Quiero dar lo mejor y clasificarme para los Juegos, pero siempre estaré encantado de haber participado en los Paralímpicos”, apuntó.

El velocista, que comenzará el próximo lunes sus entrenamientos en su país natal, sabe que tiene por delante una temporada muy compleja. “2011 va a ser un año increíble y espero tener la velocidad suficiente para conseguir mis objetivos”, explicó.

Por otra parte, volvió a defender su postura frente a la IAAF, ya que está convencido de que sus ‘cheetah’ no le dan ventaja. “No creo que mis prótesis me den ninguna ventaja, si así fuera, no competiría”, apuntó.

“CREO QUE VOY A LOGRAR LA MÍNIMA”.

Pistorius explicó que en 2007 tuvo que someterse a unos exámenes en la Universidad de Colonia cuando la IAAF decidió cambiar su normativa para impedirle participar en competiciones de alto nivel. Esas pruebas dictaminaron que el africano usa “un 36 por ciento menos de oxígeno que una persona sin prótesis”. Pero se quedó “atónito” y decidió acudir a otros expertos.

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“Los científicos de la Universidad de Houston demostraron que no tengo ventaja y con sus pruebas fui ante el TAS. Tras tres días de deliberaciones, me dieron la razón. Sólo tuve mes y medio para intentar conseguir la mínima para Pekín, y no pude lograrla. De todos modos, me abrieron las puertas. Ahora tengo que trabajar, pero creo que voy a lograr la mínima”, explicó.

Por otra parte, no dudó en decantarse por la prueba de los 400 metros. “Los 200 es mi prueba favorita y los 100, la que me arrepiento de disputar porque no me adapto. No muevo el tobillo y contra una persona con sólo una amputación, en esa distancia se nota. de todos modos, tengo más éxitos en 400 y seguiré ahí hasta que me jubile”, indicó.

En otro orden de cosas, Pistorius quiso recalcar que la práctica del deporte le ha permitido “superar” su discapacidad. “De pequeño hacía deporte con los niños no discapacitados. La emoción es participar, no ganar”, afirmó.

Por ello, comenzó a jugar al rubgy, deporte nacional en Sudáfrica. “Una lesión de rodilla, me obligó a comenzar a correr, y ahí me decidí por el atletismo. Mis primeras carreras en Sudáfrica fueron contra gente sin discapacidad. El deporte cruza todas las fronteras, no importa como eres”, explicó.

“MIS PADRES NUNCA ME DEJARON CAER”.

Además, explicó que los Juegos Paralímpicos de Atenas 2004 cambiaron su vida. “Tenía 17 años y estaba muy nervioso, pero aprendí mucho de las semifinales de los 200 metros. Hubo dos salidas nulas, y la tercera también me lo pareció, así que no salí de los tacos. Pero mis rivales, sí. Entonces, me dije ‘no importa haber empezado mal, o sigo adelante, o me rindo, así que allá voy’. Estas lecciones te vienen bien en la vida. Cuando gané el oro en los 200 en Atenas, era tan inocente que me fui a abrazar con mis rivales”, confesó.

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Pistorius nació sin hueso entre la rodilla y el tobillo, antes de cumplir un año sufrió la amputación de ambas piernas y con 13 meses ya tenía sus primeras prótesis. “Mi madre llegó a entrevistarse con 12 cirujanos para saber qué hacer. Mis padres han sido mi ejemplo, no me dejaron nunca caer, me hacían levantarme y seguir”, afirmó.

Por último, explicó una anécdota que le sirvió para reconciliarse con sus prótesis con tan sólo cuatro años. “Mi hermano mayor tenía un ‘kart’ muy rudimentario, sin frenos, que me encantaba, pero no me dejaba ni tocarlo. Un día me invitó a tirarme con él por la colina cercana a mi casa. Era fantástico y divertido, pero cuando llegó el momento de girar, mi hermano no lo hizo. Empecé a preocuparme, porque llegábamos a un cruce, y entonces, mi hermano cogió mi pierna, con un zapato de Mickey Mouse, y la usó como freno. Me salvó la vida y vi que no estaba tan mal llevar prótesis”, finalizó.

Fuente: Europapress

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