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Dependencia emocional, características y tratamiento

Dependencia emocional

En las relaciones románticas, la dependencia emocional es un trastorno de la personalidad con raíces profundas.
La dependencia emocional es un trastorno de la personalidad en el que una persona con baja autoestima busca constantemente seguridad en otras personas, o en factores externos, sin confiar en sus propios criterios y recursos interiores.

La dependencia emocional comienza cuando un niño no es amado apropiadamente por las personas que más significan para él, tales padres, hermanos u otras personas cercanas. Esta falta de amor genera baja autoestima, un problema que tiende a crecer durante la adolescencia.

Como adulto, el dependiente emocional recrea situaciones en las que desempeña un papel sumiso, siempre tratando de complacer a los demás con el fin de mantener el vínculo de relación a toda costa, y así evitar la terrible perspectiva de rechazo.

La falta de autoestima desde la infancia es la principal causa de dependencia emocional. Es el resultado de un chantaje emocional que enseña al niño que será amado sólo después de satisfacer las expectativas de sus padres u otras personas significativas.

Cualquier esfuerzo por afirmarse o mostrar su individualidad será reprendido o castigado. Sus alas están cortadas, y rápidamente aprende a no crear conflicto o a no molestar a sus padres si quiere obtener el afecto que necesita.

Manipulación y sentimientos de culpa

Provocar culpa es una manera de manipular al niño para que tenga la actitud “correcta”. A menudo se escucha a las madres quejándose de la forma en que sus hijos o esposos los decepcionan o molestan; los padres autoritarios a menudo se les puede escuchar diciendo en un tono desproporcionado: “Cállate, y haz lo que digo” o “En esta casa haces lo que te digo que hagas”.

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Fracasos en la construcción de la autoestima

La autoestima del niño, y su capacidad para estar solo, se construye a través de la reflexión, o el espejo, de la confianza que sus padres depositan en él. Un niño puede tener fracasos durante esta etapa porque sus padres le dan mensajes contradictorios sobre sus capacidades; es incapaz de interiorizar esas cualidades y necesita un adulto a su lado para sentirse seguro.

Los episodios de pasión, indiferencia, abuso y manipulación son manifestaciones de patrones psicológicos desordenados, o incluso patológicos.

Como humanos, tendemos a buscar y reproducir lo que nos es familiar, lo que hemos visto desde nuestra primera infancia. Estos son patrones de comportamiento aprendidos en la infancia que dejan una profunda huella en cada ser humano.

Por lo tanto, es un gran error confundir el amor con la dependencia y las relaciones tóxicas. Esto puede suceder, particularmente, cuando la autoestima de una persona es baja, y están buscando la aceptación y el amor de los demás, incluso si eso significa comprometer su propia dignidad.

Los emocionalmente dependientes aceptan el desprecio y el abuso como algo normal; tienden a sentirse atraídos por personas que parecen ser muy seguras en sí mismas, y que tienen una personalidad dominante.

Desafortunadamente, los emocionalmente dependientes no conocen el amor genuino entre dos personas que se respetan entre sí e intercambian afecto; tienen dificultades para tomar las garras de sus propias vidas y esperan ser “encontrados” algún día por esa persona especial que los hará felices y pondrá fin a su soledad y angustia existencial.

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Algunos comportamientos son indicadores claros de relaciones poco saludables, y pueden cambiar gradualmente a una dependencia peligrosa, como la posesión, la manipulación, la falta de respeto, los celos, la inseguridad y el abuso.

Estos son síntomas del miedo a no ser amados y aceptados como nosotros. Es por eso que las personas caen en situaciones de dominación y sumisión: tratan de asegurar una aparente estabilidad con un falso afecto y atención que se puede transformar en una dependencia, una “droga”.

El secreto es construir una relación de pareja sin desarrollar la mejor parte de nosotros mismos y eligiendo a las personas que son compatibles, y que también buscan sacar lo mejor de sí mismos en cuanto a respeto, estima sincera, atención, comprensión, aceptación y verdadera Afecto.

El ambiente adecuado es uno que favorece el amor por la entrega, la apertura y el respeto por la otra persona.
Saber amarnos y valorarnos es una base saludable para poder amar y estimar al otro, y para comenzar la búsqueda de una pareja sana y amorosa.

  • Algunos síntomas de dependencia emocional
  •  Necesidad constante y obsesiva de estar cerca de otras personas
  • Inseguridad constante sobre el futuro
  • Sensación de no ser lo suficientemente bueno como para estar con la otra persona
  • Miedo obsesivo a perder el amor
  • Constante sentimiento de culpa si no prestan total atención a su pareja
  • Aceptación del sufrimiento psicológico y físico, por miedo a perder la relación
  • Una sensación constante y dominante de ansiedad

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