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Cuidados del anciano en casa consejos y pautas

Cuidados del anciano en casa consejos y pautas. Lidiar día a día con el envejecimiento no es una tarea fácil, especialmente para aquellos que no tienen una formación en geriatría, psicología, terapia ocupacional, o cualquier otra profesión que pueda brindarnos consejos y pautas para sobrellevar el cuidado diario de nuestros ancianos.

Son muchas las personas que pertenecen a este grupo y pronto deben asumir la difícil tarea de cuidar a familiares mayores o enfermos sin contar con el minino conocimiento de cómo hacerlo, y a veces mientras la paciencia se esfuma, es más difícil mantener una actitud positiva ante tal situación.

Cuidados del anciano en casa consejos y pautas

En presente artículo elaborado por Macarena Montero de la pagina suite101.net, te brinda algunos consejos y pautas de como cuidar a las personas de edad avanzada en casa y darles una vida mejor calidad de vida.

Las personas de edad avanzada pueden tener una vida mucho más feliz si se les motiva a que hagan lo que les apetece en vez de desanimarlos, obviamente siempre que dichas cosas no los perjudiquen a ellos ni a terceros, su felicidad o amargura dependerá de su entorno y las personas que los rodean.

Lo primero que te debes preguntar es, «qué es lo que te haría más feliz” y la segunda: “qué es para ti lo más importante en la vida”, y si tus respuestas son fáciles, no pierdas tiempo y ponte manos a la obra.

Los ancianos son mayores pero no están muertos

Es habitual pensar que las personas mayores se conforman con estar sentados en un sillón y ver como se les pasa la vida, pero en muchas ocasiones, los ancianos solo necesitan de un poco de motivación para atreverse, por ejemplo, a vestir colores alegres (rojos, amarillos pálidos, verdes o celestes).

Otro tanto habría que decir cuando se encuentra normal que asistan a misa o vayan a la consulta del médico, pero ni pasa por la cabeza llevarlos al cine. Porque incluso si ellos mismos son reticentes, se les puede sorprender buscando con anterioridad una película que no ofenda sus creencias (sexo explícito, tacos…) y que tenga un final feliz.

Darle alegría a su cuerpo, aunque sean muy mayores

Igualmente, ¿qué ley escrita impide que se bañen en la piscina o en la playa? Las propiedades terapéuticas del agua del mar son enormes, y siempre y cuando se les proteja del sol y se cambien el bañador mojado nada más salir, los baños marinos harán milagros en su organismo.

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Además, acompañados de alguien que les de seguridad, disfrutarán de una flotación que les hará sentirse mucho más livianos que en la vida diaria. Pero para ello se han de vencer tanto sus resistencias como las de los que les rodean, y prueba de ello es lo raro que resulta ver mayores de 75 años en las playas.

Otra forma casera, muy efectiva y sencillísima de ejercicio físico para estas personas, son las plataformas vibradoras con programas específicos para ancianos que fortalecen sus músculos, previenen fracturas óseas y desarrollan progresivamente una gran agilidad. Eso si, previamente a su uso conviene consultar al médico de cabecera ya que, en algunos casos está contraindicada, como en portadores de marcapasos.

El hábitat, a la medida de su edad y del resto de la familia

Ya viva en su propia casa o en la de los hijos, un anciano necesita un hábitat adecuado a sus necesidades físicas y anímicas, que no siempre se corresponden con las del resto de la familia.

Hoy en día, cuando una empresa cambia una bañera por un plato de ducha en dos horas y sin obras, y se venden asideros con ventosas, no hay motivo para esperar a que se caigan en el baño para prever su comodidad (y la tranquilidad de los que la rodean).

Y si convive con el resto de la familia, el dormitorio debe reconvertirse para darles un mínimo de privacidad, que agradecerán tanto como sus familiares. Para ello, basta, por ejemplo, con sustituir la antigua cama de matrimonio por una individual, y en el espacio ganado poner un sillón de orejas (mejor que el sofá familiar del que no pueden levantarse), una mesa tipo camilla (en la que no tengan que inclinarse para coger algo) y un pequeño televisor.

También puede montarse este rincón en una habitación con vista a la calle, ya que mirar el ir y venir de la gente por la ventana es una de sus distracciones preferidas.

Eso si, en cualquiera de ambos casos se les dejará claro que no se hace para aislarlos, sino para que se sientan más independientes, y siempre se fomentará el trasiego de personas entre su “mini apartamento” y el salón familiar.

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Estos también son sus tiempos, aunque sean abuelos

Si un familiar entrado en años siempre repite “en mis tiempos…”, debe recordársele con cariño que estos lo siguen siendo y que hay que adaptarse a ellos. Una buena manera es aficionar a una abuela a ver el fútbol con sus nietos, ya que aunque al principio no entienda nada, con el tiempo tendrán un tema común de conversación.

En cuanto a los que viven solos o a mucha distancia de los seres queridos, dejarles preparado un ordenador con cuatro sencillos pasos para entrar en un programa tipo skype evitará su aislamiento, y les llenará de alegría en los momentos en los que el video les acerque a los que quieren.

Y ya no sirven excusas como su mala visión, ya que estos aparatos disponen de letras de mayor tamaño y mayores contrastes para estos casos. En cuanto a si la artritis les impedirá manejar el ratón, bastará con dejar tan sólo un par de iconos en el escritorio en los que ponga “aprieta primero aquí” y “aprieta después aquí”, para que puedan clickear directamente desde el teclado.

Por último, si usted ya está en la tercera edad…

Lo normal es que le duela algo: procure no pensar en ello.
El viejo, la boca cerrada y el bolsillo abierto: no sea tacaño, dentro de sus posibilidades.
Uno asume que está jubilado cuando tiene todas las respuestas pero nadie le hace las preguntas: normalmente nadie querrá escucharle, pero puede prestarle sus oídos a los demás.
Más vale que le echen de menos que de más: moleste lo menos posible.
No los llame constantemente: dígales a sus hijos y nietos que lo hagan cuando realmente tengan tiempo para ello, y saldrá ganando.
Si un joven le cuenta algo, no le juzgue: reflexione antes sobre cómo sentía o actuaba usted a su edad.
Y recuerde que no hay nadie tan rico que no necesite una sonrisa ni tan pobre que no la pueda dar: un anciano alegre es un ejemplo, uno amargado, una carga.
La elección es suya.