Tercera edad accesorios para el cuidado de ancianos

Accesorios para el cuidado del anciano

En este artículo se presentan algunas recomendaciones sobre el uso de algunos accesorios de apoyo para las personas de edad avanzada.

Bastones

Los bastones con tres o cuatro puntos de apoyo en el piso son loa que  aportan mayor seguridad al usuario. Invariablemente, la o las puntas del bastón (puntos de apoyo) tienen que teber protección con un tapón de hule para que sean antideslizantes. Si los bastones no cuentan con tampón, es mejor ayudar al anciano sirviéndole de apoyo, de esta manera evitaremos que tenga algún golpe o accidente. La altura del bastón se deberá ajustar de tal manera que el codo del anciano esté flexionado un poco menos del 45º cuando el máximo esfuerzo sea aplicado.

Andaderas

Algunos ancianos prefieren utilizar la andadera. La andadera es un auxiliar muy efectivo para que requiere de apoyo. Existen andaderas pleglables, ajustables, de hierro, de madera y de aluminio. Las de aluminio son las más livianas, económicas, accesibles.
Se ha encontrado que las más seguras son las de aluminio que no tienen ruedas y no son plegables, por las siguientes razones: si tienen ruedas y el anciano saca su cuerpo del centro de aplicación del esfuerzo en la andadera (centro de gravedad), ésta puede deslizarse y causar unas seria caída a la persona. Si eliges alguna con ruedas, asegúrate de que sólo las tenga en la parte delantera de la andadera. Con las plegables hay que asegurarse de su correcta apertura para que al utilizarlas no corran el riesgo de cerrarse, con la consiguiente caída. La ventaja es que al doblarlas se pueden colocar en cualquier sitio: sobre el asiento trasero o en la cajuela del automóvil, detrás de cualquier sillón de la casa, bajo la cama, etc. Las no plegables, de aluminio y sin ruedas, únicamente exigen un poco de esfuerzo por parte del usuario para proyectarlas hacia delante y avanzar paso a paso. Los inconvenientes de estas últimas son: el mayor peso; son estorbosas cuando están en casas chicas; la imposibilidad de plegarse, y tener que llevarlas sobre el techo del automóvil si la cajuela de éste no es lo suficientemente amplia.

Muletas

Las muletas son usualmente inapropiadas para el anciano porque no tiene la suficiente fuerza en la parte superior de su cuerpo, ni la coordinación motora adecuada para manejarlas. Aunque algunas tienen soportes para los antebrazos y manerales, tampoco son aconsejables.

Se ha encontrado que las más seguras son las de aluminio que no tienen ruedas y no son plegables, por las siguientes razones: si tienen ruedas y el anciano saca su cuerpo del centro de aplicación del esfuerzo en la andadera (centro de gravedad), ésta puede deslizarse y causar unas seria caída a la persona. Si eliges alguna con ruedas, asegúrate de que sólo las tenga en la parte delantera de la andadera. Con las plegables hay que asegurarse de su correcta apertura para que al utilizarlas no corran el riesgo de cerrarse, con la consiguiente caída. La ventaja es que al doblarlas se pueden colocar en cualquier sitio: sobre el asiento trasero o en la cajuela del automóvil, detrás de cualquier sillón de la casa, bajo la cama, etc. Las no plegables, de aluminio y sin ruedas, únicamente exigen un poco de esfuerzo por parte del usuario para proyectarlas hacia delante y avanzar paso a paso. Los inconvenientes de estas últimas son: el mayor peso; son estorbosas cuando están en casas chicas; la imposibilidad de plegarse, y tener que llevarlas sobre el techo del automóvil si la cajuela de éste no es lo suficientemente amplia.

Soportes (para el cuello, la rodilla, el tobillo y el brazo)

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Son utilizados cuando existen alteraciones en los movimientos de esas partes del cuerpo, aunque no son muy utilizados en el ancianopor requerir de un esfuerzo adicional para caminar. Deben de ser indicados únicamente por su ortopedista.

Férulas

Las férulas estáticas mantienen fijo el movimiento de la muñeca y de los dedos para prevenir contracturas. Se recomiendan al presentarse la contractura, inmediatamente después de una embolia. Existen también las férulas dinámicas, que permiten ciertos movimientos en la muñeca y en la mano. En uno y otro casos deben ser indicadas por su médico.

Grúas

Las grúas para pacientes representan un magnífico auxiliar siempre que se sepan manejar. Un poco de práctica y al menos dos juegos de soportes de lona (porque usualmente el colocado se moja o ensucia y debe tener un repuesto) harán una delicia la difícil tarea de transportar a cualquier lugar al anciano (al baño, a la silla de ruedas, a la cama, de la cama a su sillón de descanso, etc.). La grúa tiene la forma de una letra C, con ruedecillas en la parte inferior, un gato hidráulico en la parte media y unos ganchos provistos de cadenas en la parte de arriba, en los que se coloca el soporte de lona que transporta a su paciente. Ese soporte se desliza por debajo del paciente y una vez en su lugar, se fija a las cadenas. El gato hidráulico se acciona con movimientos de sube y baja (idénticos a los de cualquier gato hidráulico), como una palanca, tensando las cadenas y elevando la parte superior de la grúa, y como consecuencia, elevando al paciente con gran comodidad.
Puesto que la grúa posee ruedas, podrá trasladar a su anciano adonde lo requiera. Este movimiento debes hacerlo lentamente, ya que el paciente transportado pendula como si estuviera en un columpio. Para retirar el soporte de lona, una vez que la persona esté en el lugar donde deseas colocarla, desengancha las dos cadenas de un lado del soporte, ladea a tu adulto mayor hacia el lado que aún tiene las cadenas, enrolla la lona en forma de “taco” y pásala por debajo de las “pompis”. Una vez que haya pasado del otro lado podrás liberarle totalmente.
Mantén el soporte de lona lavado, seco y debidamente entalcado (siempre será conveniente contar con una lona de repuesto) por si se presenta la necesidad de utilizarla. El mecanismo hidráulico requiere de un mantenimiento periódico, como el gato de tu automóvil: revisa cada cuatro meses si tiene suficiente líquido y atiende cualquier fuga que se presenta; lubrica las ruedecillas y mantén el mango de la palanca completamente seco para evitar que se te deslice. De esta manera el anciano no tendrá indeseados accidentes.

Accesorios para cocina

Existen ciertas actividades en la cocina que requieren de fuerza, habilidad y coordinación. Cuando el anciano posee aún la capacidad de ayudar en las labores de la cocina, ciertos accesorios hacen estas labores algo más fáciles: bancos altos, escaleras especiales para alcanzar objetos de la alacena, mangos adaptables para el cuchillo, la cuchara, etc.

Accesorios para el oído

Obviamente, al disminuir la circulación en su organismo, el sentido del oído se ve afectado. Ante la disminución de la capacidad auditiva solamente su médico especialista podrá indicar la causa, basándose en estudios especiales y descartando la existencia de enfermedades que oc sionan sordera o disminución de esa función. Una vez establecida la causa, él mismo te indicará el aparato para la sordera más adecuado a sus necesidades.

Accesorios para el baño

El cuarto de baño ofrece bastantes riesgos al anciano por sus pisos y paredes resbalosas y sus espacios reducidos. Además la presión arterial del adulto mayor a menudo baja dramáticamente después de orinar, defecar, bañarse, favoreciendo que la persona se desmaye, caiga y se lesione.
Existen excelentes auxiliares para el anciano que aún controla estas funciones; para quien ya no está en esas condiciones, los auxiliares deben adquirirse pensando en la comodidad de quien lo atiende y en la seguridad de la persona que atendemos.
Entre estos se encuentran: sillas de plástico con gran orificio en el asiento para permitir el aseo de sus genitales; regaderas de teléfono (si no las usas, ten la seguridad de que terminarás completamente empapado), con las que podrás llevar el agua a los lugares a donde, de otro modo, sería muy difícil; asideros plásticos para colocar en las paredes del baño; esponjas de dos
caras; jabones de cacahuate, de avena, de almendra o hipoalergénicos, todos ellos pensando en la delicada piel del anciano.

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Excusados

Además de los auxiliares para el traslado y el baño del anciano dependiente, existen ciertos artículos para facilitar las funciones de orinar y defecar. Para orinar, hemos tocado someramente cuáles son: patos para los hombres, cómodos para las mujeres o pañales para ambos si no tienen control. Para defecar o evacuar, existen sillas de aluminio con una tarima tipo excusado a las que se adapta una bolsa de plástico para contener todo lo que expulse.

Accesorios para el excusado

Para el excusado de su casa existen en el comercio local unos soportes que se fijan al asiento del excusado para facilitar al anciano el sentarse y levantarse. Hay también otros accesorios para que la persona se siente a un nivel superior (elevadores de excusado) de manera que no requiera tanto esfuerzo al sentarse o incorporarse a éstos se les llama “aumentos para excusado”.
Naturalmente, estos auxiliares sólo son funcionales si quienes los usan disponen de una capacidad física y mental relativamente buena; en caso contrario lo mejor será que no los utilices, ya que únicamente te harán la vida más complicada.

Orinales

Los orinales más conocidos son el “pato” para los hombres y el “cómodo” para las mujeres. Para quienes no tienen la posibilidad de contar con una persona que les coloque esos adminículos, existen algunos otros como los orinales de condón y las sondas de permanencia o catéteres, que anteriormente mencionamos. Los primeros son unas cubiertas tipo guante, o más específicamente tipo condón o preservativo, que se colocan y fijan con un pegamento especial en el pene. El condón acaba en un tubo que se conecta con otro tubo de plástico, el cual desemboca en un depósito también de plástico, factible de ajustarse en la pierna del paciente o colgarse en la cama; en otros casos un soporte se fija a la cintura, pero condón y tubo se manejan de la misma forma que en el anterior.

Sondas de permanencia

Las sondas de permanencia se colocan en el interior de la vejiga, pasándolas a través de la uretra (canal o conducto por el que pasa la orina o a lo largo del pene, en el hombre, o un poco más delante de la vagina, en la mujer); o a través de la pared abdominal, justo por encima del hueso del pubis, debajo del ombligo, haciendo una incisión en la piel. Solamente el médico debe encargarse de la colocación de la sonda. En ambos casos, pero en especial si la sonda penetra por la pared abdominal, deberá ser colocada, cambiada, revisada y supervisada por su médico. Él le indicará el tipo de sonda conveniente, la frecuencia con que se deberá cambiar, el manejo de las complicaciones, la necesidad de medicamentos en caso de presentarse alguna infección, etc.

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