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Etapas de la Enfermedad de Alzheimer

Etapas de la Enfermedad de Alzheimer. El Alzheimer o mal de Alzheimer es la forma más común de demencia entre las personas de edad avanzada, la enfermedad de Alzheimer comienza lentamente, afecta en primer lugar a la zona del cerebro que controla los pensamientos, la memoria y el lenguaje.

las personas afectadas por la enfermedad de Alzheimer pueden tener problemas para recordar sucesos que ocurrieron recientemente o los nombres de personas cercanas a su entorno que conocen muy bien.

Con el paso del tiempo, los síntomas de la enfermedad de Alzheimer empeoran. El afectado por la enfermedad puede que no reconozca a sus familiares o tener problemas para hablar, leer o escribir.

Los pacientes incluso pueden olvidar actividades tan comunes del quehacer diario como cepillarse los dientes o peinarse el cabello.

A medida que avanza la enfermedad, el paciente puede volverse ansiosos o agresivos o deambular lejos de su casa.

Finalmente requerirá de cuidados cuidados totales. Esto puede ser causante de mucho estrés en los familiares que se encargan de sus cuidados.

La Enfermedad de Alzheimer puede aparecer después de los 60 años. EL riesgo de padecer de esta enfermedad por lo general aumenta a medida que la persona envejece. Existe un riesgo mayor si hay antecedentes de Alzheimer en la familia.

Aunque no existe cura para el Alzheimer. Existen algunos fármacos que pueden ayudar a impedir por un tiempo limitado que los síntomas empeoren.

Etapas de la Enfermedad de Alzheimer

Todos sabemos lo difícil que es ser testigo del desarrollo de la enfermedad de Alzheimer que con el paso del tiempo va acabando con nuestros seres queridos y en gran medida con nosotros mismos.

No hay un orden ni tiempo preciso en cuanto a los hechos que aquí presentamos, pero de cierta forma este es un pequeño resumen de lo que ya estamos viviendo y de lo que tarde o temprano enfrentaremos.

Primera etapa

La primera etapa del Alzheimer dura aproximadamente de 2 a 5 años, y se observa un deterioro paulatino de la memoria, el afecto por la enfermedad olvida eventos recientes, inclusive si sucedieron hace 10, 15 o 20 minutos.

Eñ afectado por el mal de Alzheimer puede no recordar que acaba de comer u olvidar la conversación que hace unos minutos tuvo con su hijo.

En esta etapa también ve disminuida la percepción de su medio ambiente, e incluso ve afectada su memoria en cuanto al tiempo y el espacio.

El paciente comienza a sentirse desorientado, no reconoce el lugar en donde está. Es bastante común que el paciente no recuerde como llegar a las tiendas que anteriormente frecuentaba, ya no recuerda donde queda el el banco, a donde siempre acudió; tampoco recuerda que dirección tomar para ir a la iglesia, a la que asiste todos los domingos; o que camino tomar para regresar a casa.

EL paciente tampoco recuerda la fecha, ni el día ni mes el que vive, no sabe la hora que es y aunque es de mañana, para el paciente es de noche y viceversa.

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Así mismo, aparecen otros detalles como la disminución en la concentración  y una fatiga que se hace notoria cada vez más.

En el paciente con Alzheimer también presentan cambios de humor y depresión con apatía, pierde la iniciativa y se ve falta de interés. Adicionalmente a todo lo mencionado, el paciente comienza a ponerse inquieto, mostrando agitación y ansiedad.

Los últimos síntomas mencionados, por lo general ocurren al atardecer o durante la noche, generando problemas a las personas que se encargan de sus cuidados. y aunque no se conoce cual es la causa de la inquietud y agitación nocturna, ciertos tipos de medicamentos pueden ayudar a calmar la ansiedad en el paciente.

Por otra parte, en esta etapa todavía se conservan el lenguaje, las habilidades motoras y la percepción. El paciente puede mantener una conversación, comprende bien y hace uso de gestos, entonación, expresión y actitudes,  en forma aún dentro de lo normal.

Segunda etapa

En la segunda etapa de la enfermedad de Alzheimer, comienzan a fallar  de forma progresiva todos los aspectos de la memoria. Esta etapa tiene una duración de unos 2 a 10 años, se producen importantes alteraciones de la función cerebral y aparecen síntomas de mayor preocupación o que llaman más la atención. EL paciente presenta problemas de afasia, apraxia y agnosia.

Afasia.- Se conoce como afasia a una dificultad en el lenguaje, el paciente tiene dificulatades para hablar, batalla por expresarse y darse a entender. Dice unas palabras por otras, un ëvasoí puede ser que para el paciente sea que necesita una servilleta, o quizá ese andar inquieto y preguntar por la puerta para poder salir pueda significar que desea ir al baño.

Apraxia.- Se conoce como apraxia a la dificultad que presentan los pacientes para realizar funciones aprendidas. La persona no recuerda como vestirse, es común que terminen poniéndose dos o tres calcetines en el mismo pie, o trate de ponerse la camiseta sobre la camisa.

En caso de las mujeres, sucede lo mismo, no sabe como debe colocarse las medias, la blusa y la falda puede incluso ponérsela al revés. A la hora de la comida, las personas no saben como se utilizan los cubiertos, utilizando el tenedor, el cuchillo y la cuchara en forma indistinta.

Agnosia.- la agnosia es la pérdida de la capacidad para reconocer a las personas con las que se convive. Y, aunque esta pérdida no es total, de cierto modo el paciente aún reconoce ambientes familiares y conserva la orientación personal, quiere decir que sabe nombre, que edad tiene y el lugar en donde nació, sus desaciertos son cada vez más frecuentes.

Por otra parte, el paciente se descuida de su aseo el paciente su higiene personal. No se arregla como antes lo hacía, ya no existe en el la pulcritud que todos admiraban; se le ve sucio y muy descuidado, les da por no desear bañarse o decir que ya lo hicieron, llegando a enojarse cuando se les recrimina.

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Aparecen algunos rasgos de tipo psicótico. Imagina que ve gente la cual no existe, escucha ruidos que nadie oye o piensa y cree firmemente que alguien va a llegar por él. Empieza a preguntar por personas que ya murieron (su papá, su mamá, su hermano) y todas estas imágenes que pasan por su mente, realmente le inquietan. Asimismo, el embotamiento o represión de emociones, aunadas a una apatía cada vez mayor, empiezan a hacerse cada vez más evidentes.

La dependencia con respecto a un cuidador es cada vez mayor. Las aficiones que tenía, las actividades sociales, de ocio y de recreo pierden totalmente su valor, mostrándose aburrido, flojo, apático o somnoliento.

La persona empieza a hacer actos repetitivos rayando en lo obsesivo. Vagabundea, recorre la casa por todas partes, empieza a esculcar y escudriñar cajones, ordena la ropa o los papeles varias veces al día, su mirada cambia y sus ojos parecen ser dos faros que se mueven, muchas veces, en sentidos contrapuestos.

En esta etapa, resulta obvio que la capacidad para el pensamiento abstracto y la habilidad para llevar a cabo operaciones de cálculo desaparecen por completo. No pueden realizar las más sencillas operaciones, aunque sí, tal vez, recitar de memoria las tablas de multiplicar.

Finalmente, en esta segunda fase puede apreciarse cierto grado de Parkinson, ya que es muy común ver movimientos bruscos de manos, brazos o pies, cuando la gente enferma está, por ejemplo, sentada o dormitando.

Tercera etapa

En esta tercera y última etapa, se presenta una amplia y marcada afectación de todas y cada una de las facultades intelectuales. Los síntomas cerebrales se agravan, acentuándose la rigidez muscular así como la resistencia al cambio postural. Pueden aparecer temblores y hasta crisis epilépticas.

El enfermo con Alzheimer no reconoce a sus familiares y llega el momento en que llega a desconocer su propio rostro en el espejo. La personalidad que siempre acompañó a la persona, desaparece por completo. Los pacientes se muestran profundamente apáticos, perdiendo las capacidades automáticas adquiridas como la de lavarse, vestirse, andar o comer, y presentan una cierta pérdida de respuesta al dolor.

Más adelante, tienen incontinencia urinaria y fecal. En la mayoría de los casos el paciente finaliza encamado, con alimentación asistida. Por lo común, los enfermos con Alzheimer suelen morir por infecciones en las vías respiratorias, neumonía, infecciones urinarias o de la piel por escaras u otro tipo de complicación.

Jamás los olvidemos

Como ya todos sabemos, hoy por hoy no existe ningún tratamiento eficaz para esta enfermedad, aunque sabemos que se llevan a cabo grandes esfuerzos para ello. La ciencia avanza y estamos a la espera. Mientras tanto, revistámonos de paciencia y tomemos en cuenta que aún los tenemos a nuestro lado y que jamás debemos olvidarnos de ellos.

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