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Estudio revela que existe un alto riesgo de autismo entre hermanos

Nueva investigación reveló que existe un alto el riesgo de autismo entre hermanos

Uno de cada 5 niños, que tiene un hermano mayor que padece de autismo, es probable que también desarrolle el trastorno, así lo reveló un estudio  realizado en Estados Unidos y Canadá, una tasa bastante mayor a lo se pensaban.

 664 bebes que tenían por lo menos un hermano o hermana mayor con autismo fueron observados por los investigadores. Terminado el estudio, se descubrió que de loa 664 niños 132, osea el 19% de ellos, tuvieron un diagnostico de autismo al cumplir los 3 años. Estudios anteriores mucho más limitados arrojaron un predominio de entre el 3% y el 14%.

“Estamos algo sorprendidos y desconcertados sobre el alto nivel”, destacó la autora del proyecto, Sally Ozonoff, psiquiatra y catedrática de ciencias de la conducta del Instituto de la Mente de la Universidad de California, en Davis.

El mayor nivel se registró en niños que habían tenido por lo menos dos hermanos mayores con autismo, un 32% de ellos también desarrolló autismo. Asimismo, entre los niños con hermanos autistas, un 26% desarrolló autismo a diferencia del 9% de niñas. Ya es conocido que el autismo es más predominante entre los niños.

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En el estudio que incluyó a 12 sitios de Estados Unidos y Canadá, es publicado el lunes en la revista Pediatrics. Estudios previos fueron más limitados o involucraron menos sitios.

Ozonoff dijo que los padres de los niños autistas a menudo le preguntaban: “¿Qué probabilidades hay de que tenga otro niño con autismo?” Respondió que su estudio provee una respuesta más actualizada.

Sin embargo, señaló que el 80% de los hermanos estudiados no desarrollaron autismo, y que el nivel de predominio era promedio. Podría ser diferente para cada familia, dependiendo de otros riesgos que puedan enfrentar.

El autismo no tiene causa conocida pero los expertos consideran que las influencias genéticas y externas tienen que ver.

La investigación consistió en examinar si podrían haber infecciones, contaminación y otros problemas no hereditarios. Ozonoff agregó que por lo general los hermanos están expuestos a influencias externas similares, que podrían explicar parcialmente los resultados del estudio.

Los bebés incluidos en el estudio participaron antes de que mostraran señales de autismo, tales como escaso contacto visual y poca interacción social.

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El estudio es una importante contribución a la investigación del autismo y “tiene implicancias claves para las familias que tratan de decidir si tendrán otro hijo”, destacó Catherine Lord, directora del Instituto de Desarrollo Cerebral del Centro Médico Presbiteriano/Weill Cornell de Nueva York. Lord no participó en el estudio.

Kathleen Lanese, de Nueva York, dijo que tener un hijo autista no le hizo pensar dos veces para tener un segundo, aún cuando sabía sobre la posibilidad de que también fuera afectado.

“Queríamos otro hijo e íbamos a aceptar a quien nos llegara”, indicó Lanese, que no participó en el estudio. Su segundo hijo fue diagnosticado con autismo 16 meses después, antes que su hijo mayor.

Alycia Halladay, que dirige un centro de defensa del autismo, Autism Speaks, dijo que el estudio provee información más valiosa que otros previos, y fortalece la idea que la historia familiar es un factor de riesgo.

Su grupo, los Institutos Nacionales de Salud y el Instituto Canadiense de Investigación de Salud figuran entre los que financiaron el estudio.

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