ACV factores de riesgo y Síntomas de advertencia

ACV factores de riesgo y Síntomas de advertencia. El accidente cerebro vascular es una enfermedad que afectan a los vasos sanguíneos que se encargan de llevar la sangre al cerebro. A este trastorno se le conocía anteriormente con el nombre de apoplejía, término que deriva del griego, plesso que significa golpear. Los síntomas del accidente cerebro vascular pueden aparecer gradualmente o repentina, pero sus causas subyacentes por lo general están presentes mucho antes del ataque cerebral.

Según datos de la Asociación Americana del Corazón (AHA), cada año solo en Los Estados Unidos aproximadamente 795.000 personas padecen un primer accidente cerebrovascular o una recurrencia.

Las personas que sobreviven a un accidente cerebro vascular pueden quedar paralíticos, sufrir problemas emocionales o incluso tener  trastornos del habla, la memoria o el juicio.

El grado de la lesión depende de donde se produjo la obstrucción y durante cuanto tiempo.

ACV factores de riesgo y Síntomas de advertencia

La mayoría de los accidentes cerebro vasculares se presentan en personas mayores de 65 años.

Muchos de los accidentes cerebro vasculares se producen sin ninguna advertencia, aunque existen ciertos síntomas físicos que nos pueden alertar de que estamos sufriendo un accidente cerebrovascular.

Factores de riesgo cerebrovascular

Ciertos problemas médicos pueden aumentar el riesgo de sufrir un accidente cerebrovascular. Se denominan «factores de riesgo». Algunos de ellos responden a tratamiento y otros no. El conocimiento de los factores de riesgo puede ayudarnos a evitar un accidente cerebrovascular, porque muchos de ellos pueden tratarse con cambios en el estilo de vida, medicamentos o cirugía.

Factores de riesgo tratables

Presión arterial alta (hipertensión arterial). La presión arterial alta es el principal factor de riesgo cerebrovascular. Según la Asociación Americana del Corazón (AHA), la hipertensión afecta a casi 1 de cada 3 estadounidenses adultos. Generalmente no presenta síntomas. Es más, la mayoría de las personas no descubren que sufren de hipertensión hasta después de haber tenido un accidente cerebrovascular o un ataque al corazón. El control de la hipertensión reduce el riesgo de sufrir un accidente cerebrovascular. La hipertensión puede a menudo controlarse con ejercicio físico, una alimentación sana y ciertos medicamentos.

Enfermedad cardiovascular (tal como la enfermedad arterial coronaria, la enfermedad valvular cardíaca y las alteraciones del ritmo cardíaco). Las personas que sufren de una enfermedad cardiovascular tienen el doble del riesgo de padecer un accidente cerebrovascular que las personas con corazones sanos. El control de los tres principales factores de riesgo cardiovascular (el hábito de fumar cigarrillos o tabaco, el colesterol elevado en sangre y la hipertensión arterial) puede también reducir el riesgo cerebrovascular.

Aterosclerosis. La aterosclerosis, a menudo denominada «endurecimiento de las arterias», es una enfermedad que se caracteriza por la acumulación de materias grasas, colesterol y calcio en las paredes internas de las arterias. Esta acumulación de grasa puede obstruir los vasos sanguíneos.

Recuento elevado de glóbulos rojos. Incluso una elevación moderada en el recuento de glóbulos rojos puede constituir un factor de riesgo cerebrovascular. Un número elevado de glóbulos rojos hace más espesa la sangre, lo cual puede dar lugar a la formación de coágulos.

Ataques isquémicos transitorios (AIT). Los AIT generalmente se producen cuando un coágulo sanguíneo obstruye transitoriamente una arteria del cerebro o del cuello. Esto impide que una parte del cerebro reciba la sangre que necesita. Los AIT son un claro síntoma de advertencia de un posible accidente cerebrovascular. De las personas que han sufrido uno o más AIT, más de un tercio sufrirá un accidente cerebrovascular. Los síntomas son similares a los de un accidente cerebrovascular grave. Consulte inmediatamente al médico si usted o alguien que usted conoce tiene alguno de los síntomas de un AIT.

Apnea del sueño. La apnea del sueño es uno de los principales factores de riesgo cerebrovascular. Se trata de un trastorno que se caracteriza por episodios en que la persona deja de respirar (a veces durante tanto como 10 segundos) durante el sueño profundo. La apnea del sueño aumenta la presión arterial. Los estudios también han demostrado que los que sufren de apnea del sueño tienen niveles muy bajos de oxígeno en la sangre, lo cual favorece la formación de coágulos sanguíneos. Si cree que pueda usted sufrir de apnea del sueño, consulte inmediatamente al médico.

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Agujero oval persistente (AOP). Un AOP es una abertura entre las aurículas izquierda y derecha (las cavidades superiores) del corazón. Todos tenemos un AOP antes de nacer, pero generalmente se cierra al poco tiempo del nacimiento. Los médicos creen que las personas mayores que tienen un AOP pueden tener un mayor riesgo de ataque cerebral, porque tienen más probabilidades de formar coágulos en las venas de las piernas. Estos coágulos pueden desplazarse por el torrente sanguíneo desde las piernas hasta el corazón. Si una persona tiene un AOP, un coágulo podría pasar por la abertura, del lado derecho del corazón al izquierdo. Desde allí, el coágulo puede llegar al cerebro y causar un ataque cerebral.

Factores de riesgo inalterables

Edad. El riesgo cerebrovascular aumenta con la edad. A partir de los 55 años de edad, las probabilidades de sufrir un accidente cerebrovascular se más que duplican cada diez años.

Sexo. La incidencia de accidentes cerebrovasculares es aproximadamente un 19 % mayor en los hombres que en las mujeres. Como las mujeres en los Estados Unidos viven más que los hombres, la mayoría de los sobrevivientes de un accidente cerebrovascular mayores de 65 años de edad son mujeres.

Raza. Según la Asociación Americana del Corazón (AHA), los afroamericanos tienen un mayor riesgo cerebrovascular que los blancos. Esto se debe principalmente al hecho de que los afroamericanos tienen un mayor riesgo de sufrir de hipertensión arterial, diabetes y obesidad.

Diabetes. Aunque la diabetes puede controlarse, las personas que padecen esta enfermedad tienen mayores probabilidades de sufrir un accidente cerebrovascular. Esto se debe principalmente a los problemas circulatorios ocasionados por la diabetes. Y si el nivel de glucosa (azúcar) en sangre es elevado, el daño cerebral causado por el accidente cerebrovascular puede ser más grave y extenso. La incidencia de accidentes cerebrovasculares es mayor en las mujeres diabéticas que en los hombres diabéticos.

Accidente cerebrovascular previo. El riesgo de sufrir un accidente cerebrovascular aumenta considerablemente si la persona ya ha sufrido uno. Si la persona ha sufrido un ataque cardíaco, también tiene un mayor riesgo de sufrir un accidente cerebrovascular.

Herencia. El riesgo cerebrovascular es mayor en las personas que tienen antecedentes familiares de accidente cerebrovascular o AIT.

Soplo carotídeo asintomático. Este síntoma generalmente indica la presencia de aterosclerosis. Un soplo es un sonido anormal que se detecta al colocar un estetoscopio sobre una arteria obstruida, en este caso la arteria carótida en el cuello. El soplo carotídeo típicamente indica que la persona tiene un mayor riesgo cerebrovascular.

Enfermedad de las arterias carótidas. La acumulación de materia grasa en la arteria carótida (la principal arteria entre el corazón y el cerebro) puede obstruir esta importante fuente de irrigación sanguínea. Según el grado de la obstrucción, podría realizarse una intervención quirúrgica (endarterectomía carotídea) para cortar y extraer la materia grasa acumulada.

Factores contribuyentes

Estos factores aumentan de forma indirecta el riesgo cerebrovascular. La implementación de cambios en el estilo de vida puede prevenir o disminuir considerablemente el riesgo de sufrir un accidente cerebrovascular.

El hábito de fumar. Según la Asociación Nacional de Ataque Cerebral de los Estados Unidos (NSA), fumar duplica el riesgo de padecer un accidente cerebrovascular.

Consumo excesivo de alcohol. Se recomienda limitarse a un consumo moderado de alcohol. Según la Asociación Americana del Corazón (AHA), el consumo moderado es un promedio de una o dos bebidas por día para los hombres y de una bebida por día para las mujeres. Una bebida se define como 1,5 onzas líquidas (44 ml) de bebidas espirituosas de una graduación alcohólica de 40° (80 proof) (tal como whisky americano o escocés, vodka, ginebra, etc.), 1 onza líquida (30 ml) de bebidas espirituosas de una graduación alcohólica de 50° (100 proof), 4 onzas líquidas (118 ml) de vino o 12 onzas líquidas (355 ml) de cerveza. El beber más de esta cantidad por día aumenta el riesgo de hipertensión arterial y puede dar lugar a un accidente cerebrovascular.

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Uso de drogas ilícitas. El uso de drogas intravenosas aumenta el riesgo cerebrovascular. El uso de cocaína también ha sido vinculado a ataques cardíacos y cerebrales.

Inactividad física. La inactividad física no es sólo uno de los principales factores de riesgo coronario sino que también puede causar hipertensión arterial, niveles bajos de lipoproteínas de alta densidad (HDL o «colesterol bueno») y diabetes. El hacer ejercicio físico durante 30 o 40 minutos por lo menos 3 o 4 veces por semana disminuye la presión arterial, eleva los niveles de HDL y ayuda a regular la cantidad de insulina que el organismo necesita.

Obesidad. Según el Instituto Nacional de Diabetes y Enfermedades Digestivas y Renales de los Estados Unidos, la obesidad duplica el riesgo de sufrir hipertensión arterial, uno de los principales factores de riesgo cerebrovascular. Actualmente, muchos médicos miden la obesidad mediante el índice de masa corporal (IMC), que se calcula dividiendo los kilogramos de peso por el cuadrado de la talla en metros (IMC = kg / m2). Una persona se considera obesa si tiene un IMC superior a 30.

Píldoras anticonceptivas (anticonceptivos orales). Los anticonceptivos orales, independientemente, no constituyen un factor de riesgo significativo. Pero si se los combina con otros factores de riesgo, tales como el hábito de fumar, el riesgo de sufrir un accidente cerebrovascular aumenta.

Síntomas de advertencia de un accidente cerebrovascular

Los síntomas más comunes son:

Debilidad o entumecimiento en el rostro, el brazo y la pierna en una mitad del cuerpo.

Ceguera o deterioro visual repentinos, especialmente cuando se produce en un solo ojo.

Pérdida de la capacidad del habla, habla ininteligible o dificultad para entender lo que le dicen.

Un cambio reciente en la personalidad o en la capacidad mental.

Dificultad para tragar.

Dolor de cabeza (generalmente intenso y repentino) o cambios en el tipo o la frecuencia de los dolores de cabeza, migrañas inclusive.

Mareos, falta de coordinación o pérdida del equilibrio al caminar o trastornos de la audición de origen desconocido, especialmente si la persona presenta los anteriores síntomas de advertencia.

Ataques isquémicos transitorios (AIT).

Ataques isquémicos transitorios. Los AIT, también denominados «miniaccidentes cerebrovasculares», generalmente se producen cuando un coágulo sanguíneo obstruye transitoriamente una arteria del cerebro o del cuello. Esto impide que una parte del cerebro reciba la sangre que necesita. Los síntomas de los AIT son similares a los de un accidente cerebrovascular grave. Los AIT pueden comenzar súbitamente y generalmente duran sólo unos minutos. Rara vez se prolongan más de una o dos horas. Como sólo afectan a una zona reducida del cerebro, es posible que la persona tenga sólo una leve idea de que existe un problema.

Los AIT son uno de los principales síntomas de advertencia de que posiblemente se produzca muy pronto un accidente cerebrovascular. De las personas que han sufrido uno o más AIT, más de un tercio sufrirá un accidente cerebrovascular. En aproximadamente la mitad de estos casos, el accidente cerebrovascular se producirá dentro de un año de haber sufrido el AIT.

En caso de un accidente cerebrovascular, es esencial recibir asistencia médica lo antes posible. Las primeras tres horas son las más importantes. Según la Asociación Nacional de Ataque Cerebral de los Estados Unidos (NSA), el 42 por ciento de los pacientes que sufren un accidente cerebrovascular espera tanto como 24 horas antes de acudir al hospital (el promedio es de 13 horas). Según la NSA, los pacientes generalmente no acuden inmediatamente al hospital porque no se dan cuenta de que están sufriendo un accidente cerebrovascular, piensan que no hay tratamiento para un accidente cerebrovascular y por lo tanto no hacen nada, o deciden esperar por si los síntomas desaparecen solos.

Consulte inmediatamente al médico si usted o alguien que usted conoce tiene alguno de los síntomas de un AIT o de un accidente cerebrovascular.

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