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Julio González Ferreira – Futbolista que perdió brazo en accidente de tránsito

Julio González Ferreira el futbolista de un brazo y su historia de superación

Julio González Ferreira, es un jugador de fútbol soccer de origen paraguayo, que en el año 2005 cuando pertenecía al equipo Vincenza de Italia,  tuvo un grave accidente automovilístico en el cual perdió el brazo izquierdo.

Muchos creyeron que éste trágico  acontecimiento marcaría el fín de la carrera futbolística de Julio Gonzales, pero su espíritu guerrero lo llevo a volver a las canchas, he aquí su increíble historia.

El 22 de diciembre de 2005, el jugador paraguayo del Vicenza fue víctima de un terrible accidente de tráfico. En la carretera al aeropuerto donde tenía que tomar el avión para pasar las vacaciones de Navidad en Sudamérica, Julio González, que compartía automóvil con su compañero de equipo, el argentino Rubén Grighini, perdió el control de su vehículo y chocó sucesivamente contra dos camiones.

El impacto fue de una violencia brutal. Grighini se libró milagrosamente con una simple fractura del peroné de la pierna izquierda. González tuvo menos suerte. Su vida podría haber acabado ahí. Su carrera tendría que haber acabado ahí. Eso era, al menos, lo que pensaban los médicos italianos que, a causa de las múltiples fracturas, se vieron obligados a amputarle el brazo izquierdo.

Pero Julio González es un luchador y ha decidido reescribir las últimas líneas de ese capítulo de su vida. La nueva versión de su libro apunta un final mucho más feliz para una carrera que ya se anunciaba prometedora. El joven delantero albirrojo, que contaba 24 años en el momento del accidente, ya había conocido los honores de la medalla de plata olímpica en el Torneo Olímpico de Fútbol Atenas 2004, y esperaba ser incluido en los planes del seleccionador nacional Aníbal Ruiz para la Copa Mundial de la FIFA Alemania 2006. El destino decidió otra cosa.

“Ganas de vivir”

Dispuesto a no dejarse derrotar por las circunstancias, el paraguayo proclamó entonces alto y fuerte su nuevo objetivo: participar en la Copa Mundial de la FIFA Sudáfrica 2010. Pero aún le quedaba mucho camino por recorrer, y él sabía que tenía que tomarse su desventura con paciencia. Su primera etapa fue una estancia en el hospital, que le permitiría contemplar sus días y su deporte desde otro ángulo. “El accidente que he sufrido no ha sido tan terrible, porque me ha ayudado a comprender la verdadera belleza del mundo y de la vida”, declaró con filosofía. “En el hospital, he visto a gente en un estado mucho peor que el mío, pero siempre sonrientes. Hoy, yo también quiero enviar mensajes de esperanza a quienes los necesitan”.

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Además de su valentía y su resolución, el medallista de plata en Atenas pudo invocar los consejos de otro deportista que ha padecido el infortunio, el otrora piloto de Fórmula 1 italiano Alessandro Zanardi, a quien le tuvieron que amputar la parte inferior de las dos piernas tras un accidente de Champ Car en 2001, y que fue a visitar al futbolista paraguayo. “Alex me ha transmitido sus ganas de vivir”, manifestó Ferreira después de ese encuentro.

En su primer cara a cara con la prensa unas semanas después de su hospitalización, Julio desplegó un atrevido optimismo cuando todo el mundo lo anunciaba ya inhábil para la práctica del deporte de alta competición: “No quiero que me tomen por un chalado, pero en un rincón de mi cerebro guardo todavía la idea loca de volver a jugar algún día”.

Habría sido un error no tomarlo en serio, porque unas semanas más tarde, convocado por su entrenador Giancarlo Camolese, el bravo ariete enfiló el camino del campo de entrenamiento con su club de Vicenza, de la Serie B italiana. Desafortunadamente, no consiguió la autorización para practicar el fútbol profesional en Italia con la prótesis que hace las veces de su brazo izquierdo y, de seguir allí, habría tenido que contentarse con jugar en la categoría de aficionados. Muchos otros en su situación se habrían conformado con poder disfrutar de esa oportunidad. Pero no Ferreira. Al término de su contrato con el Vicenza, decidió regresar a su país para acceder a lo más alto y fichó por el Tacuary de la primera división paraguaya.

Allá donde todo empezó

Finalmente, Julio conoció su renacimiento futbolístico al máximo nivel en los campos de su país natal, siete años después de su debut profesional. Este potente punta de 1.91 de estatura se estrenó en la primera división paraguaya vistiendo los colores del Club Guaraní. En el año 2001 marcó para El Aborigen 17 goles en 29 partidos, lo que llamó la atención de los cazatalentos del Vicenza, en busca de la perla rara que necesitaban para ascender a la Serie A.

A sus 20 años recién cumplidos, sin embargo, no consiguió imponerse inmediatamente en las filas de los biancorossi y terminó la temporada cedido al Huracán argentino. Autor de un único tanto en diez encuentros, regresó a Italia sin haber recuperado el nivel que le permitió despuntar en el Guaraní. La temporada 2002/2003 fue una réplica de su anterior: ninguna intervención con el Vicenza y una carrera que se atascaba peligrosamente.

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Fue por fin en su país de origen donde Ferreira volvió a poner en boca de todos su instinto goleador. Prestado al Tacuary y luego al Nacional, reencontró el camino de las porterías, encadenó actuaciones de primera, y se hizo un hueco en la selección olímpica que luego alcanzaría la final de Atenas 2004, donde caería contra Argentina. En su patria, se le empezó a aclamar entonces como el sucesor de José Saturnino Cardozo, figura emblemática del fútbol paraguayo de los 15 últimos años, autor de 25 goles en 83 partidos con su selección.

Don divino y voluntad férrea

Ya había dejado atrás el trecho más pedregoso del camino, y la carrera del delantero centro albirrojo parecía haber entrado en la órbita acertada. Se ganó un puesto en el equipo de Vicenza y comenzó a rendir beneficios regularmente: 11 realizaciones en 38 partidos desde su regreso de Atenas. La temporada 2005/2006 se anunciaba incluso como la de su despegue definitivo, con ocho tantos inscritos en sus tres primeros meses de competición. Pero el drama que le sobrevino el 22 de diciembre arruinó todas sus aspiraciones, tanto en su club como en la selección.

Julio Gonzáles Ferreira habla de su experiencia

Dos años después, Julio González se apresta a retornar a la primera categoría con los colores del Tacuary. Además de en la liga paraguaya, el Tacuary participa en la Copa Sudamericana, en el marco de la cual entablará este miércoles 1 de agosto su primer choque contra los uruguayos del Danubio. Y para facilitar su regreso a la competición, el ex delantero del Vicenza podrá confiar en los servicios de un inmejorable compañero de aventuras, su hermano menor, Celso, que también viste el uniforme de los Pumas.

Porque la otra explicación del audaz resurgimiento de Julio, aparte de su voluntad de hierro, es su familia. “Cuando me percato del peligro que corrí, el hecho de poder regresar a casa, y de hablar y jugar con mis hijos es un don de Dios”. Volver a jugar al fútbol y hacer realidad su sueño de disputar la Copa Mundial de la FIFA 2010 es, en cambio, una mera cuestión de voluntad. Y ésa la tiene muy fuerte Julio González Ferreira.

Fuente: http://es.fifa.com

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