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Cali – Caballo miniatura que ayuda a jóven invidente

Cali el caballo miniatura que ayuda a chica invidente

Cali es el nombre este caballito que forma parte de un grupo de caballos enanos  utilizado en Estados Unidos como acompañantes de personas invidentes.

En el año 2008 luego de su entrenamiento de 6 meses, Cali fue entregada a Mona Ramouni una estudiante invidente de la  Universidad del Estado de Michigan en Lansing (norte de EEUU).

Esta especie de caballos llega a tener un peso de 45 kilos, y el tamaño de un perro grande, pero su fortaleza física sirve de gran ayuda a las personas con movilidad reducida, y a diferencia de los perros guías que tienen corta vida estos pequeños pueden trabajar durante 30 años. Sin embargo sus cuidados son más exigentes y mucho más caros.

Tres meses después de la llegada de Mona y Cali, el ruido de los cascos sigue causando curiosidad en los pasillos de la Universidad del Estado de Michigan en Lansing (norte de EEUU). Los estudiantes, sorprendidos, le sacan fotos al animal con su teléfono móvil y le preguntan a Mona si lo que están viendo es realmente un caballo. “A veces respondo ‘No. Es un juguete genial'”, bromea.
La universidad tiene un centro reconocido a nivel internacional que brinda ayuda a los estudiantes y a los empleados discapacitados.

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La presencia de la minúscula yegua castaña de crines negras suscitó interrogantes respecto al grado de desorden que podría provocar, pero su comportamiento ejemplar calmó las inquietudes y además parece entenderse bien con Harper, el perro de uno de los compañeros ciegos de Mona.

El hecho de tener a estos dos animales en clase “es un ejemplo sorprendente de la adaptabilidad de los estudiantes y de que pueden obtener lo que quieren en la vida”, comentó Shelley Smithson, la profesora.

Sin Cali, Mona Ramouni, 30 años, no habría podido seguir sus estudios que en el futuro le permitirán trabajar con niños discapacitados. Y jamás habría salido de la casa de sus padres. “Mi vida es totalmente diferente”, dijo recientemente. “En casa, sea cual sea la edad, los padres te tratan como un niño”.

Los de Mona, inmigrantes jordanos, musulmanes practicantes, consideran los perros como impuros y no querían tener uno en casa.

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La joven aprendió a desplazarse con la ayuda de un bastón y siempre podía contar con uno de sus seis hermanos o hermanas para ayudarla. Pero terminó sufriendo su falta de independencia y su incapacidad de desplazarse ella misma. Por eso, terminó por comprar a Cali en 2008.

Tras finalizar su entrenamiento, siete meses más tarde, el animal se mudó al jardín de la casa familiar en Dearborn (Michigan) y todo el mundo aprendió a ocuparse de las bolsas de comida, de la limpieza del estiércol y el mantenimiento de los cascos del animal.

Luego, Mona se mudó a Lansing. Pero todo salió bien y, pese a algunos inconvenientes, el pony y su dueña lograron adaptarse a su nuevo medio. Tanto es así, que el día que Mona se olvidó el recipiente para el agua de Cali, el animal no tuvo otra opción que aprender a tomar agua desde el lavabo de los baños del centro.

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