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Hoy 8 de marzo, se conmemora el día internacional de la mujer

Las mujeres con discapacidad muchas veces se han visto limitadas debido a una doble desventaja, además de luchar contra las barreras físicas para el logro de sus actividades productivas, reproductivas y comunitarias, deben enfrentar diariamente estereotipos sociales que sin lugar a dudas que sin lugar a dudas complica y dificulta su participación dentro de la misma.

Día internacional de la mujer

Como verán, el Día Internacional de la Mujer ha adquirido una nueva dimensión mundial para las mujeres de los países desarrollados y en desarrollo. El creciente movimiento internacional de la mujeres, han contribuido a que la conmemoración del 8 de marzo de cada año sea un punto de convergencia de actividades coordinadas en favor de los derechos de la mujer y su participación en la sociedad. Sin importar diferencias étnicas, lingüísticas, culturales, sociales, políticas, económicas y discapacidad, en pro de la igualdad, la justicia, la paz y desarrollo.
El Día Internacional de la Mujer es cada vez más, una ocasión para reflexionar sobre los avances conseguidos, de exigir cambios y celebrar los actos de valor y decisión de muchas mujeres sobre todo de las Organizaciones Sociales de Base e intelectuales que han desempeñado una función extraordinaria en la historia de nuestros pueblos. Por la lucha reivindicativa de sus derechos en especial de los grupos más vulnerables entre ellos las mujeres y niñas con discapacidad. Que se encuentran en condición de extrema pobreza.

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¿Qué supone para una mujer vivir con discapacidad?

Supone que tiene una probabilidad mayor de ser pobre o de gozar de un nivel  de vida inferior al de sus iguales, de ser analfabeta o de recibir una educación menos completa que las otras mujeres de su mismo grupo etario, de estar desempleada o de obtener menores ingresos por su trabajo que las mujeres sin discapacidad, de depender física y económicamente de otros, y de sufrir violencia, explotación y abusos físicos, sexuales o psicológicos

En cambio, es menos probable que sobreviva o viva tanto como una mujer sin discapacidad, que encuentre pareja y forme su propio hogar, que participe activamente en las organizaciones o figure en sus concejos directivos y que se beneficie de los programas de desarrollo, incluso de aquellos diseñados para las mujeres con discapacidad en general.

Las mujeres y niñas con discapacidad suelen estar expuestas a un riesgo mayor, dentro y fuera del hogar, de comportamientos violentos, de lesiones, abusos, abandonos, malos tratos o explotación por los siguientes motivos:

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1. Porque disminuyen sus posibilidades de defensa personal ante el agresor.
2. Porque es menos habitual que trabajen y eso las aísla en el ámbito doméstico e incrementa sus posibilidades de sufrir dependencia económica.
3. Por su mayor dependencia a la asistencia o cuidados del agresor.
4. Por el miedo a denunciar el abuso y perder vínculos afectivos y la provisión de cuidados.

Situación general de la mujer con discapacidad

Cerca de 300 millones de mujeres alrededor del mundo tienen discapacidades mentales o físicas, llegando a representar las tres cuartas partes del total de personas con discapacidad en los países de ingresos bajos y medios.
Sin embargo, en la actualidad aún es posible apreciar la discriminación que sufre la mujer con discapacidad, la cual limita su proceso de integración en la sociedad.
Así, en el plano educativo, muchas niñas con discapacidad se ven privadas de este derecho debido a percepciones tradicionales por razón de género, las mismas que se reflejan en el hecho de que las familias de niñas con discapacidad no les ofrecen las mismas posibilidades para educarse como sí lo hacen con los niños.
En cuanto al empleo, la incorporación al mercado laboral en igualdad de condiciones es una de las materias de reflexión, que se agrava cuando concurren ambos factores. Ante una carencia de formación y cualificación adecuadas, las mujeres con discapacidad tienen escasas o casi nulas alternativas para percibir ingresos y mejorar su situación, lo cual afecta la posibilidad de llevar una vida independiente.
Respecto a la salud reproductiva, incluida la planificación familiar y el acceso a servicios, información y educación de salud materna, existen numerosas barreras para acceder a ellas, las mismas que se agravan en el ámbito rural. Las mujeres con discapacidad experimentan una contradicción entre el rol que se espera de la mujer y el que a ellas se les asigna como personas con discapacidad. Así por ejemplo las mujeres con discapacidad son frecuentemente inducidas a no tener hijos. La esterilización, hecha en la mayoría de los casos sin el consentimiento de la mujer, se ha convertido en práctica habitual, y es frecuente la negación de la adopción de un hijo argumentando “imposibilidad de la madre” para llevar a cabo su cuidado.
En este modesto contexto, existe una tratado de derechos humanos con rango constitucional , que ha sido aprobado por el Congreso y ratificado por el Presidente de la República del Perú, que es la Convención de los Derechos de las Personas con Discapacidad, que en su Art. 6º “Mujeres con discapacidad” establece que “Los Estados Partes reconocen que las mujeres y niñas con discapacidad están sujetas a múltiples formas de discriminación y, a ese respecto, adoptarán medidas para asegurar que puedan disfrutar plenamente y en igualdad de condiciones de todos los derechos humanos y libertades fundamentales” y que… “tomarán todas la medidas pertinentes para asegurar el pleno desarrollo, adelanto y potenciación de la mujer”…

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Concretamente en el Art. 16º “Protección contra la explotación, violencia y el abuso” especifican que adoptarán medidas “para proteger a las personas con discapacidad, tanto en el seno del hogar como fuera de él, contra todas las formas de explotación, violencia y abuso, incluidos los aspectos relacionados con el género”. Este también hace alusión a que adoptarán “formas adecuadas de asistencia y apoyo que tengan en cuenta el género y la edad (…) incluso proporcionando información y educación sobre la manera de prevenir, reconocer y denunciar los casos de explotación, violencia y abuso”. Para ello Los Estados Partes promoverán “la recuperación física, cognitiva y psicológica, la rehabilitación y la reintegración social de las personas con discapacidad que sean víctimas de cualquier forma de explotación, violencia o abuso, incluso mediante la prestación se servicios de protección”. Por último se “adoptarán legislación y políticas efectivas, para asegurar que los casos (…) sean detectados, investigados y, en su caso, juzgados”.

El Art 23º “Respeto del Hogar y de la familia”…se reconoce el derecho de todas las personas con discapacidad en edad de contraer matrimonio, a casarse y fundar una familia sobre la base del consentimiento libre y pleno de los futuros cónyuges, de decidir libremente y de manera responsable el número de hijos que quieren tener y el tiempo que deben transcurrir entre un nacimiento y otro, a tener acceso a la información, educación sobre reproducción y planificación familiar…
Por todo esto, la sociedad civil en general requiere de una visión sólida y constante para aceptar a una mujer con discapacidad, ya que se necesita valorar su discapacidad sin distingo de raza, profesión, religión, síndrome y posición social. Y el respeto por la diferencia y la aceptación de las mujeres con discapacidad como parte de la diversidad y la condición humana. Sólo así será posible que la mujer con discapacidad alcance su desarrollo en la sociedad y pueda disfrutar de sus derechos y libertades fundamentales como ser humano.

Fuente: http://notaspress.blogspot.com/