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Christopher Reeve historia del hombre de acero

Christopher Reeve historia del hombre de acero. El 10 de octubre del año 2004 Christopher Reeve volaba para dejar el mundo terrenal y convertirse en una leyenda.

Christopher Reeve nació el 25 de septiembre en Nueva York n el año 1952, desde muy joven se sintió atraído por las tablas, hizo su debut como actor en el Festival de Teatro de Williamstown a la edad de 15 años y desde entonces nada lo alejó de esa gran pasión.

Reeve era una persona multifascética, estudió en el Princeton Day School  se desarrolló en tareas tan disimiles como las de actor, cantante de coro y director de orquesta de su escuela. Al graduarse, viajó por Europa y EE.UU. Aceptando cuanto trabajo teatral se le presentara, los cuales le fueron de gran ayuda para adquirir experiencia.

Christopher Reeve historia del hombre de acero

Junto a la actriz Katherine Hepburn tuvo la oportunidad de hacer sus primeras actuaciones teatrales en obras como The Irregular Verb of Love y Matter of Gravity. Paralelamente tuvo la oportunidad de trabajar en papeles secundarios en Love of Life, uina miniserie producida para la televisión, y junto a los grandes actores Charlton Heston y David Carradine trabajó en la película Gray Lady Down (1977).

Superman, el héroe

Reeve era un deportista nato, fue un excelente nadador, el hockey sobre hielo era otra de sus grandes pasiones junto  la equitación y además era piloto licenciado. Su porte y estatura de 1,93 metros y esa apariencia de chico lozano y bonachón, rasgos que asombrosamente se parecían a los del del super héroe de los comics, le sirvieron para interpretar el papel del tímido y torpe Clark Kent en la película Superman (1978), de Richard Donner, esta costosa superproducción tuvo en su reparto al famoso actor Marlon Brando, Susannah York, Glenn Ford, Terence Stamp y Trevor Howard.

Por este primer trabajo como protagoniReeve cobró 250.000 dólares, nada comparados con los 14 millones que el actor Marlon Brando percibió por su breve papel secundario. Con su pequeña fortuna ganada, Reeve compró una nueva casa que ocupó con su flamante esposa, la agente de modelos británica Gae Exton, madre de sus dos primeros hijos, Matthew (1979) y Alexandra (1982).

El Superman dfinitivo

A este millonario éxito le seguiría una secuela en 1980, considerada por muchos como la más fiel a los comics de esos tiempos, en donde el hombre de acero se enfrentaba a unos criminales de Krypton (liderados por Terence Stamp) que habían escapado de la Zona Fantasma.

Este segundo megaevento cinematográfico se encargaría de afianzar aun más su futuro económico y artístico. Aun así, lejos de dormirse en los laureles de la fama, Reeve actuó en varias producciones de importancia como En Algún Lugar del Tiempo (1980) junto a Jane Seymour, la excelente Trampa Mortal (1982) que contó con la actuación de Michael Caine y Monseñor (1982).

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Pero el superhombre vestido de malla azul y capa roja no quería soltar tan fácilmente a la presa que le había devuelto el fervor popular, por lo que el actor volvió a retomar ese papel en la no tan lograda, pero efectiva, Superman 3 (1983). Ya en plena decadencia, y corriendo serio riesgo de terminar encasillado con el personaje, Reeve protagonizó Superman 4: En Busca de la Paz (1987), un bodrio digno del mayor de los olvidos.

En un intento por escapar de la maldición que significaba el haber interpretado a Superman, continuó con su ardua labor actoral, en películas más o menos buenas, sin perder jamás el entusiasmo que era tan innato en él. Entre las más conocidas podemos citar: Silencio, se enreda (1992), Lobo de Mar (1993) -una miniserie con el duro Charles Bronson-, Lo que Queda del Día (1993) con Anthony Hopkins y Emma Thompson, y la remake de El Pueblo de los Malditos (1995), a cargo de John Carpenter más la actuación de varios famosos venidos a menos como Michael Pare, Mark Hamill y Kirstey Alley. A pesar de algunos tropezones, la vida de Christopher Reeve parecía estar marchando viento en popa.

Pero los hados de un perverso e inexorable destino lo estaban aguardando.

Cuando iba a filmar Superman: La Película, Reeve se sometió a un régimen estricto de ejercicios y dieta, con el fin de dar el porte del personaje. Ello lo llevó a entusiasmarse con la actividades deportivas como las pesas, la natación y el que se transformaría en una de sus pasiones: la equitación, llegando incluso a participar en competiciones de carácter profesional. Mientras realizaba una de sus prácticas, tuvo la desgracia de caer de su montura, lo que ocasionó una severa lesión de la espina dorsal.

Fue así como Reeve, que había llegado a volar sobre la ciudad de Metrópolis defendiéndonos de las fuerzas de mal, quedó definitivamente tetrapléjico sin ningún tipo de movilidad posible y debiendo estar permanentemente conectado a un respirador artificial para mantenerse con vida.

Sus familiares (incluida su propia madre) viendo el estado en que había quedado, ordenaron que le fueran desconectados los aparatos para que pudiera morir con dignidad. Solo gracias a la ayuda de su segunda esposa Dana Morosini y su hijo Will, que se habían negado a bajar los brazos, Reeve pudo vencer ese nefasto destino que lo estaba aguardando. El apoyo dado por ellos, y sus propias ansias por seguir vivo, lo ayudaron a pasar el terrible trance en el que estaba envuelto. Imbuido en el espíritu de lucha propio de un superhéroe se prometió volver a caminar, a pesar de todas las vallas que tenía por delante.

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Para ello decidió consagrar su existencia en ayudarse a si mismo y a la gente que tenía los mismos problemas que el padecía. Fue así como creó la Christopher Reeve Paralysis Foundation, una organización sin fines de lucro dedicada a la investigación de diferentes métodos (entre ellos la experimentación con células madres) para que en un futuro no muy lejano las personas afectadas por diversos tipos de parálisis pudieran volver a caminar.
También se transformó en tenaz luchador, ante el gobierno del sheriff George Bush y compañía, por los derechos de los discapacitados y los pobres sin hogar (junto a otros famosos actores como Susan Sarandon y Alec Baldwin).

Pero lo más maravilloso de todo es que, pudiendo mover únicamente un par de dedos y la cabeza, Reeve volvió a la actuación, sorprendiendo tanto a colegas como a sus incondicionales admiradores.

En 1988 protagonizó la remake de La Ventana Indiscreta y participó en la serie Smallville, interpretando al científico millonario Virgil Swann, que se encarga de revelar al joven Clark Kent su origen extraterrestre.

Pero lo más emotivo sería su presencia en la entrega de los Oscar de 1996, en donde fue ovacionado por todos los concurrentes. Con el tiempo, Christopher Reeve se transformó en un ejemplo de la capacidad de superación que todo ser humano debería poseer ante las adversidades de la vida.

Lamentablemente, el destino le volvería a jugar una mala pasada a quien, ante los ojos del mundo, se había transformado en un verdadero Superman.

El 10 de Octubre del 2004, una complicación secundaria debido a un problema pulmonar, propio de su estado de parálisis, lo llevó a sufrir una descompensación cardíaca de resultados fatales. Cuando me enteré de su deceso, un profundo dolor ganó mi corazón pues consideré muy injusto que este auténtico superhéroe se hubiera ido de nuestro lado, habiendo tanto villano suelto por el mundo.

Ya sé que en nuestra actualidad los héroes son bastante difíciles de encontrar, pero viendo todos los logros presentes en la vida de Christopher Reeve me doy cuenta que ese espíritu solidario no está totalmente muerto y que no es necesario ponerse una capa roja para poder ayudar al prójimo. Tan solo nos basta un simple gesto de buena voluntad.

Ello nos lleva a pensar que, a pesar de las agobiantes cargas que tenemos sobre nuestras espaldas, aun es posible mirar hacia los cielos en busca de alguien que nos defienda y nos dignifique. Y en ese cielo quizá podría llegar a verse una figura surcándolo a toda velocidad.

¿Es un ave?… ¿Es un avión?… No, amigo mío, no se trata de Superman… pero quizá podríamos ser nosotros mismos.

Fuente: fortalezadelasoledad.com

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