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Vehículos adaptados en México devuelven libertad a discapacitados

Mexicanos con discapacidad recuperan libertad gracias a vehículos adaptados

Dejando detrás cualquier sentimiento de autocompasión, las personas con discapacidad  sacan provecho de los avances de la tecnología para desplazarse en sus automóviles

Las personas con alguna discapacidad física también pueden conducir, aunque para ello tiene que superar algunas barreras. Una de ellas es las dapataciones que deben realizar a sus vehículos, algo que ya se viene realizando con éxito en México.

Seguro también se han pregunta ¿Cómo es que acelera el automóvil de alguien que no puede mover su cuello, sus piernas o brazos? ¿Cómo hace para cambiar de marcha o frenar?.

Ya son más de mil 500 personas con discapacidad motriz que recibieron capacitación en México para manejar sus propios vehículos adaptados.

Ni Santiago con paraplegia, ni Gustavo con cuadriplegia están dispuestos a permanecer al margen de la sociedad y únicamente a cargo de instituciones, especialistas y familiares. Ellos han procurado una vida independiente lo más lejana posible de la caridad.

Comprometidos con su rehabilitación física y sicológica (ambos con severas lesiones en sus piernas, cuello, columna y brazos), utilizan sillas de ruedas para desplazarse, y son hombres autosuficientes que manejan sus propios vehículos adaptados con ciertas herramientas.

Gustavo Guerrero ha sido alumno de Santiago Velázquez, fundador y presidente de Vida Independiente México. Santiago ha capacitado a través de esta organización a más de 5 mil 600 personas con discapacidad motriz, de las cuales mil 500 ya manejan sus propios automóviles adaptados.

Una de las actividades que ambas instituciones promueven es el manejo de un automóvil a través del hand control, una herramienta diseñada en Estados Unidos, que se puede adquirir a través de la organización Vida Independiente para Personas con Discapacidad A.C., con un costo aproximado de 200 dólares.

Un camillero hacia la libertad

El accidente de Gustavo ocurrió hace ocho años. Era camillero en el Centro Médico Nacional, pero su vida daría un giro total el día que el auto en el que iba se salió de la carretera y él no llevaba puesto el cinturón de seguridad.

Venía de regreso de Toluca hacia el Distrito Federal, luego de un día de pesca con otros tres amigos. Él fue el único que resultó lesionado. Al volcar el automóvil su cuello se fracturó y a lo largo de un año Gustavo permanecería conmocionado, sin aceptarlo, aislado de todos y de todo. “Con la vida en pausa y con ganas de desaparecer”, como refiere en entrevista.

Después supo de la organización Vida Independiente; fue superando lo que describe como una profunda depresión, frustración y desesperación, así como un abandono físico y personal; pero poco a poco fue obteniendo orientación clara de las consecuencias, pero también de las potencialidades motrices y laborales de las personas con discapacidad.

“De pronto y trabajando mucho conmigo, confronté mis miedos, obtuve una mayor independencia, comencé a vivir mi realidad y a superar los obstáculos con mayor claridad y fuerza… hasta el día que salí solo a manejar mi propio automóvil adaptado, y sentí fue como si hubiera vuelto a nacer.

“Sentía que estaba volando y recuperaba mi libertad, entendida como aquella capacidad que todos —personas con o sin discapacidad— tenemos hacia el infinito. Entendí que es la mente la que hace al hombre libre o esclavo, y que nuestro cuerpo es sólo el cascarón que cubre nuestra esencia”.

Gustavo, hoy director de una empresa de turismo, se define como una persona responsable, independiente, productiva y digna de sí misma; mientras Santiago agrega que su misión se habrá cumplido “si logro que cientos de miles de jóvenes mexicanos con discapacidad motriz salgan a la calle, manejen sus propios automóviles, y se integren a una vida digna, útil y autónoma; que excluyan de sus vidas las palabras lástima (propia y ajena), autocompasión y necesidad de ayuda.

Gustavo denuncia que intentó obtener una placa especial para personas con discapacidad en su auto, pero le indicaron que se habían acabado al ser entregadas a personas sin discapacidad, que se hacían pasar como tales para obtener beneficios, como estacionarse en lugares asignados para personas con discapacidad.

Santiago a su vez, comenta que las personas que llevan esas placas en sus autos son más vulnerables. “Hace poco alguien con un vehículo adaptado fue víctima del robo de su auto junto con su silla de ruedas”.

Fuente: informador.com.mx

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