Poliomielitis – Sindrome post polio diagnostico y tratamiento

Poliomielitis y Sindrome post polio

La poliomielitis es una enfermedad viral, puede afectar los nervios y causar una paralisis total o parcial en el paciente, se propaga por contacto directo de persona a persona, por contacto con moco o flema infectados de la nariz o de la boca y también por el contacto de heces infectadas. El virus ingresa por boca y la nariz, ya en la garganta y en el tubo digestivo se multiplica para luego ser absorbido y diseminarse a través de la sangre y el sistema linfático.

El tiempo de incubación desde que el virus ingresa al cuerpo hasta que aparecen los síntomas de la enfermedad (incubación) oscila entre 5 y 35 días (un promedio de 7 a 14 días). En la mayoría de los casos no hay presencia de síntomas.

A continuación veremos un artículo sobre la Poliomielitis y el síndrome de post polio su diagnóstico y tratamiento

La poliomielitis

La poliomielitis es una enfermedad infecciosa causada en el 85% de los casos por el tipo 1 del virus ARN del grupo enterovirus (picornavirus). Ha sido una enfermedad endémica, descrita ya a finales del siglo pasado con el nombre de parálisis infantil, y que ha ocasionado numerosos brotes epidémicos hasta la aparición de la vacuna.

El virus afecta al sistema nervioso, teniendo especial predilección por las motoneuronas de las astas anteriores. La médula espinal se afecta en el 1 al 5% de las personas infectadas, pero en estos casos se afecta más del 95% de las motoneuronas. En el 95% de los casos la infección por el virus inespecífica y no se diagnostica. Por lo tanto es una infección que se pasa asintomática en casi todos los casos, pero cuando se manifiesta la persona tiene una afectación muy importante.

Los síntomas aparecen tras un periodo de incubación de una a dos semanas en forma de dolores musculares, malestar y febrícula, durante uno a tres días. Después aparece la fiebre, dolores generalizados y rigidez de cuello y espalda. La enfermedad puede regresar, desapareciendo los síntomas, o bien puede aparecer la temida parálisis muscular, del segundo al quinto día desde el comienzo de los síntomas. Se acompaña de dolores fulgurantes, hiperestesia, mialgias y sensación de tirantez muscular (Ibrahim, 1941). La zona lumbar se afecta con mayor frecuencia que el área cervical o los pares craneal, de ahí la mayor prevalencia de afectación de las extremidades inferiores.

La atrofia de los músculos afectados aparece ya en la primera semana. Puede ocurrir afectación bulbar en el 10-15% de los casos. La pérdida sensitiva es rara. La disfunción autonómica provoca arritmia cardíaca, hipertensión, hiperhidrosis, retención urinaria y estreñimiento. La afectación hipotalámica y reticular puede originar cambios mentales, desde ansiedad a estupor (Cohen, 1998).

La mortalidad por la poliomielitis aguda es resultado habitualmente de la severa afectación bulbar o respiratoria. Los supervivientes pueden llegar a recuperar gradualmente la fuerza de los músculos no completamente paralizados. Esta mejoría comienza en la primera semana y puede continuar durante algunos años después de la enfermedad aguda.

Esta recuperación de la fuerza muscular es debida a los distintos mecanismos de adaptación neuromuscular existentes tras la pérdida de motoneuronas ocasionada por la infección viral (Halstead, 1994; Domínguez y Pumarola, 1998).

Existen cuatro mecanismos descritos de compensación neuromuscular:

1. La reinervación terminal de las fibras musculares afectadas por otras unidades motoras indemnes, incrementándose así la relación número de miofibrillas inervadas por unidad motora sana.
2. La hipertrofia de las fibras musculares indemnes.
3. La transformación de las miofibrillas no afectadas en fibras tipo I, de contracción lenta y resistentes a la fatiga.
4. El proceso de denervación y reinervación continuo.

La pérdida final de la fuerza muscular y otras secuelas que van a permanecer tras la poliomielitis aguda van a depender del grado de afectación inicial y de su posterior recuperación muscular.

La poliomielitis fue siempre una enfermedad considerada como crónica y estable y, en realidad, hay un desacuerdo en la literatura al definir los problemas de salud que estos pacientes vienen experimentando en la fase tardía de la poliomielitis.

El término “Efectos tardíos de la poliomielitis” se refiere principalmente a aquellas condiciones que los pacientes pueden presentar. Estos están divididos en tres tipos de categorías:

a) Síntomas que pueden ser atribuidos directamente al daño causado por los poliovirus tales como: parálisis residual, desequilibrio músculo-esquelético, retardo del crecimiento, deformidades esqueléticas que afectan los miembros, insuficiencia respiratoria intolerancia al frío debido a trastornos circulatorios;
b) Síntomas que resultan de la incapacidad del cuerpo para permanecer indefinidamente en el período de estabilidad funcional, con el inicio de una nueva debilidad y fatiga – el síndrome post-polio;
c) Síntomas resultantes de trauma secundario incluyendo neuropatía compresiva, artritis degenerativa, dolores articulares, tendinitis y bursitis.

Síndrome post polio (SPP)

El síndrome post-polio es una afección neurológica que produce un conjunto de síntomas en personas que, muchos años antes, habían sufrido un ataque de poliomielitis Los síntomas más frecuentes son la fatiga y la debilidad muscular progresiva con pérdida de funcionalidad, acompañada de dolor, sobre todo en músculos y articulaciones. Menos habituales son la atrofia muscular, problemas respiratorios, dificultades en la deglución e intolerancia al frío. Estos síntomas aparecen entre 30 y 40 años después de la fase aguda de la poliomielitis, aunque es un hecho que no en todas las personas afectadas de polio se va a desencadenar el ¿por qué se produce?

La etiología para el SPP no está clara. Se han propuesto diversas hipótesis para explicar la nueva debilidad muscular; la más verosímil propone que la causa radica en una utilización excesiva de las neuronas motoras a lo largo del tiempo, sufriendo éstas un agotamiento metabólico, que termina con su función para llevar a los músculos la señal de movimiento. El inicio de estos síntomas suele estar marcado por un periodo relativamente largo de inmovilidad en las actividades del paciente, aunque el motivo de la inmovilidad no tenga nada que ver con la polio o la post polio.

Diagnóstico

Como sucede con otras afecciones neuronales el diagnostico del SPP se realiza por exclusión de otras posibles causas que podrían explicar En la pérdida de fuerza muscular, que aparece después de muchos años de funcionamiento estable, tenemos quizá el síntoma más característico de dicho síndrome.
Como sucede con otras afecciones neuronales, el diagnostico del SPP se realiza por exclusión de otras posibles causas que podrían explicar o justificar la sintomatología del paciente.

En la pérdida de fuerza muscular, que aparece después de muchos años de funcionamiento estable, tenemos quizá el síntoma más característico de dicho síndrome.

Tratamiento

Hoy en día, no existe ningún tratamiento farmacológico eficaz para el SPP. Los ensayos clínicos realizados con diversos fármacos no han producido los resultados halagüeños, por lo que, al igual que con otras dolencias crónicas, se deben aliviar los síntomas, facilitar la función muscular y potenciar el sentido de bienestar del paciente. “Apoyo” y “ritmo” pueden ser las palabras que definen este enfoque terapéutico.

Las medidas eficaces van, desde la sencillez de la prescripción de un bastón, o una silla de ruedas, hasta la complejidad de tener que usar respiración asistida. Con ciertos tipos de ejercicios controlados, algunos pacientes han conseguido recuperar y mantener la fuerza muscular. Por razones físicas y psicológicas, se anima a los pacientes a permanecer activos, si bien, su el nuevo estilo de vida debe incorporar períodos de descanso.

Aunque el síndrome post-polio no es un fenómeno nuevo, ya que aparece descrito en la literatura médica desde 1875, ha sido a partir de 1984 cuando se ha despertado un interés renovado por los efectos tardíos de la polio.

Por regla general, la progresión de los síntomas es bastante lenta y el pronostico general bueno, a menos que se presenten complicaciones en la respiración o deglución.

El Síndrome Post-Poliomielitis (SPP) es un trastorno neurológico que aparece muchos años después de la enfermedad aguda, usualmente 15 años o más. Caracterizado principalmente por nueva debilidad muscular, fatiga y dolor muscular y articular. Menos comúnmente, el síndrome incluye dificultades respiratorias y de la deglución, atrofias musculares e intolerancia al frío, entre otros síntomas.

Investigación

Se sabe que el proceso de envejecimiento normal implica una pérdida gradual de las neuronas motoras, aunque se torna solamente prominente después de la edad de 60 años. Diversos estudios han demostrado que no existe una correlación consistente entre el inicio de una nueva debilidad y la edad cronológica. La variable más consistente es el tamaño del intervalo entre el inicio de la poliomielitis y la aparición de nuevos síntomas. La mayoría de los individuos desarrolla una nueva debilidad de 30 a 40 años después de su infección inicial, y la edad de inicio de los síntomas es variable. La sobreposición del proceso natural de envejecimiento, el número ya limitado de neuronas motoras sobrevivientes después de la poliomielitis paralítica, puede contribuir al desarrollo del SPP. El consenso actual es que, la edad cronológica puede contribuir para el desarrollo de una nueva debilidad, aunque probablemente no es la causa primaria.

Fuente: famma.org

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