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Esclerosis múltiple estrés y ansiedad consejos prácticos

Esclerosis multiple

La Esclerosis múltiple (EM) no solo pone a prueba únicamente a la persona enferma, sino que a toda la familia la sufre, y de hecho, sufren cambios en su vida familiar para enfrentar de una manera óptima la enfermedad.
Tanto para el enfermo como para los familiares, el diagnóstico de una enfermedad crónica, tiene que ver con su evolución muchas veces es una incognita y variable como sucede con la EM, precisa la modificación constante de los proyectos familiares e ir estableciendo continuamente nuevos objetivos y, modificar los roles familiares y sociales establecidos antes del diagnóstico.

Para enfrentar de forma favorable a la EM, la familia tendra en cuenta dos aspectos :

Utilizar los Recursos Personales (capacidad de control del estrés y capacidad de resolución de problemas):
El estrés es una respuesta corporal, no específica que se produce ante cualquier demanda. Contrariamente a la connotación negativa que en la población general se le da, al hablar de estrés, éste no es necesariamente un concepto negativo puesto que, es necesario un cierto nivel de estrés para que el organismo se movilice para defenderse y un nivel algo más alto para que esa activación se mantenga. Ahora bien, el efecto nocivo comienza cuando la demanda es percibida como excesiva para el organismo. Es entonces, cuando la capacidad para resistir se colapsa y el sistema fracasa. Es decir, es cuando una persona se siente desbordada por la situación.

Algunas recomendaciones para combatir el estrés:

  • Constrúyase su propio horario en el que se incluya: horario adecuado de sueño y descanso, comidas, trabajo, ocio , tiempo libre y deporte. Es importantísimo que disponga de tiempo para cada actividad.
  • Haga una lista de cosas que puedan contribuir a su propia satisfacción personal e inclúyalas en su horario, al menos las más significativas.
  • Plantéese una meta en el ámbito sentimental, profesional y/o social y establezca los pasos a seguir para llegar a ella. Una meta es algo que desea hacer o conseguir, es un resultado que quiere obtener. Para ello, la meta debe ser SINCERA (que realmente quiera hacerla), PERSONAL (no impuesta por otra persona), REALISTA (que pueda realizarse en un periodo relativamente corto de tiempo), DIVISIBLE (necesario varios pasos para conseguirla), y MEDIBLE (que pueda comprobar lo que ha logrado y lo que falta por hacer).
  • Aprenda a decir “NO” a las demandas del entorno que puedan desestabilizarle sus planes. Usted es quien debe marcar sus propias prioridades e intereses en su propia vida.
  • Aprenda técnicas de relajación con el profesional especializado.
  • Si se siente desbordado por la situación que está viviendo y encuentra dificultades para combatir el estrés, recurrir al especialista puede resultarle de gran ayuda.

Algunas recomendaciones para la resolución de problemas:

  • En primer lugar, es conveniente identificar el/los problema/s y escribirlo/s en un papel.
  • En segundo lugar, elaborar una lista de posibles soluciones.
  • A continuación, escoger la mejor solución según su propio criterio.
  • Posteriormente, marcar los pasos intermedios para llegar a la solución elegida.
  • Finalmente, poner en práctica lo meditado.

Antes, cuando nuestros antepasados paseaban por las mañanas y se encontraban con un tigre, podían correr o pelear porque eran esas acciones las que demandaban sus cuerpos para reaccionar rápidamente y responder a la emergencia.
Muchas generaciones después sentimos estrés o presión como respuesta a las emergencias o a los cambios en nuestras vidas; sin el estrés no seríamos capaces de actuar en momentos de peligro.

La verdad es que sin él, que nos ayuda a enfocarnos en un problema, no podríamos hacer nada; mucha gente responde mejor cuando está bajo estrés: en el trabajo, por ejemplo; pero otras personas o las mismas, bajo otro tipo de circunstancias, se inmovilizan con la situación estresante.

El estrés hace difícil la concentración e impide que hagamos lo que tenemos que hacer adecuadamente. Por eso es importante que aprendamos a:

1. Reconocer cuáles son las causas que causan el estrés en nuestra vida.

2. Comprender cómo él nos afecta.

3. Aprender a controlarlo.

El estrés puede ser causado por demandas y cambios que son agradables y desagradables. Hay personas que se estresan por un ascenso en el trabajo y otras, porque no lo tienen. Muy a menudo lidiar con el estrés es un proceso que demanda tiempo.

El proceso, generalmente, empieza con la alarma, (el equivalente moderno a encontrarse con un tigre); sin embargo, nuestras opciones en esta época no serán tan simples como escapar o pelear.

Así, hay gente que vive muy estresada con la idea de que en algún momento tendrá que ayudarse con un bastón o con una silla de ruedas; en cambio, hay muchas otras personas que se sienten aliviadas y aprecian el beneficio de esta ayuda.

El Estrés y ansiedad en la esclerosis múltipe

Todos sentimos estrés y cualquier enfermedad crónica lo incrementa. Muchos factores asociados con la esclerosis múltiple son estresantes, por ejemplo, la incertidumbre del diagnóstico antes de saber si se le tiene definitivamente; lo imprevisible con respecto a la enfermedad; cómo nos afectará ésta; en qué medida se presentará para enfrentarla.

En la esclerosis múltiple hay estrés cuando los síntomas invisibles hacen que las personas se pregunten si realmente la tienen o no. También lo hallamos ante la presencia de los mismos, particularmente en aquellas personas que son recientemente diagnosticadas. El hecho de acostumbrarse a la idea de tener que vivir con EM para siempre, o hasta que se descubra una forma de curarla, la necesidad de reorganizar la vida a partir de la enfermedad, los problemas económicos, los problemas de empleo o desempleo, todo esto permite que el estrés aflore.

Quienes tenemos algunos problemas cognitivos (con la memoria, con la atención, con la concentración, entre otros) relacionados con la EM, podemos encontrar algunas recomendaciones muy oportunas para reducir o manejar el estrés.

Aquí, algunos datos para aliviarlo un poco:

  • Haz un listado para que se reduzca el estrés de estar constantemente tratando de acordarte de qué hacer o qué tienes pendiente.
  • Escribe preguntas o ideas con otras personas para no tener el peso emocional del estrés.
  • Discute técnicas de rehabilitación cognitiva con un profesional de EM para diseñarlas y mejorar tu actuación ante la vida.

Los signos de estrés no son iguales en todas las personas: la respiración, la tensión de los músculos, el sudor frío en las manos y el apretar los dientes, son sólo algunos. Pero cada quien demuestra su particular y personal estrés.

Hay que tener en cuenta que algunos de los signos comunes de éste como la fatiga, la tensión o el endurecimiento de los músculos, pueden ser también síntomas de la EM.
Reconoce tus respuestas al estrés y sepáralo de los síntomas de la EM, así sabrás cuándo estás con él y podrás conocer qué es lo que lo causa: éste es el primer paso para dominarlo.

¿Cuáles son los eventos diarios que te estresan más?

Puedes hacer una lista de situaciones que te han causado estrés en estas dos últimas semanas; puedes decirle a las personas que te rodean que te ayuden a reconocer estos signos, pero no te dejes influenciar por lo que ellas piensan sobre lo que te podría estresar.

Simplemente escribe lo que las personas opinan. Una situación no es estresante a no ser que tú la reconozcas así y reacciones con el consabido estrés.

Éste no se puede ni se debe evadir completamente, pero podemos aprender a reducir la intensidad y hacer que trabaje con nosotros y no en nuestra contra.

Signos comunes del estres en la esclerosis múltipe

Signos emocionales: irritabilidad crónica o resentimiento, el desánimo, desmoralización, aburrimiento constante, excesivos nervios o ansiedad, sentir que se tienen demasiadas cosas o situaciones que atender, pesadillas.

Signos que se relacionan con el pensamiento: preocupación todos los días, distraimiento, la espera de que pase lo peor la mayor parte del tiempo, tomar decisiones rápidas y no pensadas.

Signos físicos: tener las manos sudorosas o húmedas, diarreas o estreñimiento, boca seca, dolor de cabeza, palpitaciones aceleradas, dolores de estómago, nudos en la garganta o en el estómago, náuseas, cólicos, espasmos, adormecimiento de los músculos, mareos, fatiga, dormir demasiado o muy poco y molestias en la respiración.

Una de las peores recomendaciones que nos pueden hacer es: “¿Por qué no te relajas?”

Relajarse no es tan simple, ¡como que uno sólo decide hacerlo y basta! NO. Hay que aprender a relajarse. Se necesita trabajo y tiempo para aprender y saber a relajarnos.

No todos asumimos el estrés de la misma forma; por lo tanto, los modos para evitarlo también pueden variar.

Algunas personas encuentran en la lectura o en la música el relax o relajamiento; otras arreglan el jardín, pintan, cocinan, tejen, cantan, leen.

Pero reflexionemos un poco sobre lo que somos capaces de hacer y hablemos con otras personas cercanas sobre nuestro estrés y qué genera esta situación.

Tenemos derecho de decidir a quién le decimos o a quién no le comunicamos nuestros síntomas y cambios de la EM; puede ser que no queramos contar y, además, no todo el mundo quiere oír, todo el tiempo, nuestras inquietudes y emociones. Sin embargo, encontrar con quién hablar cómodamente sobre lo que sentimos, puede ayudar mucho a reducir el estrés.

Hay que relacionarnos no sólo con quienes tienen la enfermedad y las dificultades por las que pasamos; también es importante que conozcamos a nuevas personas con quienes hablar de temas diversos; no tenemos, siempre, que estar hablando de lo que tenemos, pero sí de lo que sentimos y saber escuchar distintas opiniones.

Comunicarnos puede ayudar a percibir nuestros problemas; a ser escuchados con suma claridad.

Llamemos a una persona cercana, amiga, podemos decirle: “Estoy molesto”, en lugar de decir “Tú me molestas”; si sentimos cólera o algo nos fastidia mucho, hay que expresarlo. Después podemos hacer unos cuantos ciclos de respiración que nos ayuden a volver a la calma; una vez calmados o menos fastidiados, podemos hacer un plan para cambiar las situaciones que nos molestaron tanto, para expresar nuestras emociones, para superar el estrés, pero no para cambiar la situación.

Para quienes tenemos EM debe haber una negociación o renegociación cada vez que aparezcan síntomas que alteran nuestras habilidades. Cuando hablamos con otras personas de cómo nos sentimos con respecto a nuestra enfermedad, debemos explicarles qué es una situación estresante y que necesitamos de ellas su flexibilidad, su audición y su consejo.

Fuente: http://www.ulasem.org/

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