Discapacidad y superación Albert Casals el mundo en silla de ruedas y felíz

Albert Casals recorre el el mundo en silla de ruedas

La siguiente es la historia de Albert Casals, un joven original de Cataluña poseedor de una actidud y optimismo frente a la vida que ya muchos quisieran tener.

Poder escuchar y leer sobre es joven es como recibir un bálsamo en estos tiempos. Albert Casals de 21 años de edad saborea la vida a cada instante ya que desde que era muy pequeño estuvo a punto de dejarla en muchas ocaciones. Ha viajado por el mundo solo desde los 14 años y tiene una filosofía de vida a la cual denomina “Felicismo”.

Albert Casals recorre el el mundo en silla de ruedas

“El miedo es lo contrario de la felicidad”. Esta frase resume la historia de Albert Casals, que lleva viajando sin dinero y en silla de ruedas por todo el mundo desde los 14 años. ¿Donde están los limites? gracias a Albert, ahora tenemos más claro que nos los ponemos nosotros.

“¡Pero no hay nada que yo no pueda hacer en mi silla!. Subo, bajo, entro, salgo, he atravesado selvas y playas, he viajado por Francia, Italia, Grecia, Alemania, Escocia, Tailandia, Malasia, Singapur… Acabo de regresar de un viaje de seis meses por toda Sudamérica… (…) La silla es más ventaja que inconveniente: la gente te pregunta qué te pasa, de dónde vienes…, y así haces un montón de amigos”

“Fue muy duro para mis padres permitir mi felicidad. Agradezco que se hayan esforzado tanto en no ayudarme, en no decirme: “Esto no puedes hacerlo porque vas en silla de ruedas”

“Soy plenamente feliz.- Viajo con 3 euros al día. ¿POR QUÉ NOS COMPLICAMOS TANTO LA VIDA? Siempre hay dónde dormir, siempre hay algo que comer. Conoces a gente, y todo fluye. ¡Qué sencillo es el mundo! Lo he entendido viajando. Bastan cuatro cosas: dormir, comer, ducharse y hacer amigos”

“¿Qué es mejor que no realizar mis sueños? .- Cuando haces lo que de verdad quieres, el universo entero conspira a tu favor. Mira alrededor y decide: tú puedes elegir vivir triste o contento. YO ELIJO LA FELICIDAD. No veo entre nosotros razones para ser infeliz”

Albert Casals

Nacido en 1990, a los 5 años sufrió una mononucleosis que desencadenó en leucemia y cuyo tratamiento provocó una discapacidad como condición para seguir en este lado de la vida.

Debieron ser unos años muy duros para toda la familia: los numerosos medicamentos, la estancia hospitalaria, el miedo al futuro de su hijo, … Y seguro que sus padres nunca hubieran imaginado que con 14 años su hijo querría conocer el mundo viajando solo, con la silla de ruedas y como único bagaje sus estudios de bachillerato, varios trucos de magia, una flauta y 20 euros en el bolsillo.

Pocas decisiones deben ser tan difíciles para unos padres como aplicar los versos del poeta libanés Khalil Gibran “Tus hijos no son tuyos”:

“Tus hijos no son tuyos”:

Tus hijos no son tus hijos,
son hijos e hijas de la vida,
deseosa de sí misma.
No vienen de ti,
sino a través de ti,
y aunque estén contigo,
no te pertenecen.
Puedes darles tu amor,
pero no tus pensamientos,
pues ellos tienen sus propios pensamientos (…)

Y los padres de Albert Casals permitieron que su hijo fuese tras su destino por muy atípico, incómodo y temerario que pareciese, y gracias a eso, todos contamos hoy con un testimonio extraordinario sobre el sentido de la vida: vivir el presente, fluir, valorar la amistad, no tener miedo, el desapego material, VOLUNTAD, no perder tiempo con victimismos ni el mantra “por qué a mi” en vez de “qué puedo aprender yo de esto”, generosidad y no traicionar tu corazón en aras de la seguridad externa y el qué dirán.
Las aventuras y aprendizaje de Albert explicadas en su libro “El mundo sobre ruedas”, una mezcla de road movie y biografía, se transforman en enseñanzas existenciales tan buenas o mejores que las que podemos encontrar en cualquier libro de crecimiento personal y de claves para vivir con menos y mejor.

Su filosofía de vida la resume en su web bajo el concepto FELICISMO:
“Felicismo” es el nombre que suelo dar a mi filosofía o manera personal de ver el mundo y la vida. Una filosofía que no he podido dejar de resumir en un libro como éste, donde hablo precisamente de eso: de mi manera de hacer y ver las cosas.

Como el nombre ya indica, la clave del felicismo es la felicidad. Y es que la felicidad es el único motor, la única razón de la existencia humana. Todas las acciones del ser humano están motivadas por el deseo de ser feliz, lo sepamos o no, y sólo mediante una existencia feliz podemos proporcionar felicidad a los demás.

En consecuencia, es lógico que destinamos todos los esfuerzos de nuestra vida a encontrar y mantener esta felicidad: una felicidad plena, estable y permanente.

Albert Casals también es embajador de la fundación Step by Step dedicada a la rehabilitación de pacientes afectados por lesiones medulares, actualmente estudia en la Universidad y quiere dedicarse de mayor a la infancia.

Merece la pena ver sus intervenciones televisivas y leer la entrevista de La Contra de La Vanguardia del 19-3-2009 titulada “¡Qué sencillo es el mundo!” donde el periodista Victor M. Amela sintetiza muy bien el legado de Albert con estas palabras.

Nada le turba. Es sabio. Bastan sus ojos para comprender que ha alcanzado todo lo que predicaron los epicúreos y los estoicos juntos, y también los cínicos, los escépticos, los mendicantes y los giróvagos. No necesita nada. Ha salido de Esparreguera sin un euro en el bolsillo y se ha tirado en la arena de la playa de la Barceloneta.

Nada le perturba. Todo le sonreirá siempre, puesto que él sonríe siempre a todo.

Es un joven cautivador, un alma grande: no alberga nada que no sea gozo, felicidad. Estar a su lado, verle y escucharle (o leerle en El món sobre rodes) TE HACE SER UN POCO MEJOR.

Esta es la entrevista de un joven sabio que tiene las claves de cómo afrontar los tiempos actuales:

Tengo 18 años. Vivo en Esparraguera con mis padres y mi hermana Alba (9). Soy viajero desde los 15 años: Europa, Asia, Sudamérica… Soy anarquista utópico.Creo tanto en Dios como en un hipopótamo lila. Me gusta el manga, los disfracesotaku, leer, los videojuegos…

¿Desde cuándo vas en silla de ruedas?.- Desde los ocho años. Tuve mononucleosis y leucemia: o me trataban a saco, con riesgo de provocarme alguna discapacidad, o me moría.

Y fueron a saco
Sí. ¡Y el resultado ha sido perfecto!

¿No te importa la silla de ruedas?.- Si hubiese querido ser futbolista… ¡Pero no hay nada que yo no pueda hacer en mi silla!

¿No?.- Subo, bajo, entro, salgo, he atravesado selvas y playas, he viajado por Francia, Italia, Grecia, Alemania, Escocia, Tailandia, Malasia, Singapur… Acabo de regresar de un viaje de seis meses por toda Sudamérica…

¿Con quién viajas?.- Me gusta viajar solo.

¿En silla de ruedas… ¡y solo!?.- La silla es más ventaja que inconveniente: la gente te pregunta qué te pasa, de dónde vienes…, y así haces un montón de amigos.

¿Desde cuándo viajas así?.- A los catorce años les dije a mis padres que me iba. Fue muy duro para ellos permitir mi felicidad. Pusieron una condición: el primer viaje lo haría acompañado por mi padre. Fuimos a Bruselas y aprendí cosas útiles para viajar. Y, a partir de los quince años, ya he hecho todos esos viajes yo solo.

¿Y qué dicen hoy tus padres?.- Sufren un poco, pero están contentos viéndome contento. Agradezco que se hayan esforzado tanto en no ayudarme, en no decirme: “Esto no puedes hacerlo porque vas en silla de ruedas”. Ellos facilitan mi felicidad.

¿Eres feliz, pues?.- Plenamente, pues no hago nada que no quiera hacer en cada momento. Ahora me apetece hablar contigo, y si no, no estaría aquí.

¿Con qué dinero viajas?.- Con tres euros al día.

No es posible.- Hace seis meses salí de casa con 20 euros para irme a Sudamérica, ¡y he vuelto con 20 euros en el bolsillo!

Pero… ¿y dónde duermes, y cómo comes y… cómo lo haces?.- ¿Por qué nos complicamos tanto la vida? Siempre hay dónde dormir, siempre hay algo que comer. Conoces a gente, y todo fluye. ¡Qué sencillo es el mundo! Lo he entendido viajando. Bastan cuatro cosas: dormir, comer, ducharse y hacer amigos.

Dicho así, sí parece fácil.- Claro. ¿Qué impide a todos los europeos hacerse vagabundos? Es maravilloso…

¿Qué buscas en tus viajes?.- Ver cómo vive la gente, ver cómo son, conocerles, vivir con ellos, ser su amigo.

¿Y qué opinan tus amigos de aquí?.- Me entienden, mis amigos son como yo: todos están haciendo lo que desean hacer, aunque a ellos no les apetece viajar.

¿No te da miedo viajar solo?.- ¿Qué puede pasarme peor que no realizar mis sueños?

Pueden robarte… Al poco tiempo volveré a tener lo necesario, ¡seguro! Y nunca podrán robarme lo vivido.

… Puedes sufrir un accidente, morir… Aun así, habría hecho lo que realmente quería, ¡habría sido más feliz que quedándome aquí contra mi deseo!

¿Qué haces al llegar a un sitio nuevo?.- Voy a un parque, a una plaza, saco mis naipes… Al cabo de un rato hay niños, ¡y luego medio pueblo está alrededor!

¿Qué te dice la gente nueva con la que te vas encontrando?.- Los adultos repiten dos preguntas: “¿De dónde sales?”, “¿Y tus padres?”. Algunos se escandalizaban de mis padres por dejarme solo… Alguna vez la policía me ha detenido por si me había escapado… Un niño solo por el mundo, feliz…, ¿qué tiene de malo?

Hombre…

Ahora, ya con 18 años cumplidos, ¡soy libre!

¿Qué llevas en tu mochila?.- Una libreta, algún libro, un boli, una linterna, los naipes para juegos de manos, jabón, cojín, dos pantalones y dos camisetas, calzoncillos, chaqueta, botiquín, la tienda de campaña y el kit de reparación de la silla.

Dime lugares en que hayas dormido.- Playas, vagones de tren, parques, estaciones, coches, campos, comisarías, castillos en ruinas, casas abandonadas, casas de gente, cuevas, mansiones…

¿Cuál ha sido el mejor momento?.- Viajar de noche en la caja de un camión en marcha, destapada. Podía sacar la cabeza al viento o acurrucarme. Fue chulísimo.

¿Y tu momento más peligroso?.- He estado a punto de palmar volcando en un camión, y atravesando una selva con vampiros, y en una lancha de traficantes de motores entre islas caribeñas, zarandeados por una tormenta con olas de cinco metros: me golpeé, caí al agua inconsciente… y pudieron rescatarme por pelos.

¿Qué planes tienes ahora?.- Recorrer toda el África oriental hasta llegar a Madagascar.

¿Nada te frena?.- Cuando haces lo que de verdad quieres, el universo entero conspira a tu favor. Mira alrededor y decide: tú puedes elegir vivir triste o contento. Yo elijo la felicidad. No veo entre nosotros razones para ser infeliz.

¿Y no piensas estudiar, trabajar…?.- No, si no me divierte. Me gustaría ser mediador o acoger niños… A veces me dicen: “Si no trabajas, ¡de viejo serás pobre!”. Pero, si llego a viejo, ¡tendré amigos por todo el mundo! ¿Se puede tener más?.

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